lunes, 22 de marzo de 2010

El viajero de John Twelve Hawks

El mundo está controlado por la Gran Máquina, una red informatizada que vigila a todos los ciudadanos de cada país con la excusa de la seguridad nacional ante el terrorismo. Una organización llamada la Tabula tiene acceso al sistema y lo utiliza para neutralizar a los Viajeros, personas capaces de escapar del control y predicar una verdad alternativa. A punto de ser exterminados, los Viajeros sólo cuentan con la protección incondicional de los Arlequines, temibles asesinos que han prometido luchar contra la Tabula. Maya, hija de un importante Arlequín, está cansada de la batalla y sólo aspira a una vida tranquila dentro de la Red pero sabe que dos hermanos, los últimos Viajeros que existen, no podrán sobrevivir sin ayuda.

El misterioso John Twelve inicia con El viajero su trilogía sobre la batalla entre la libertad de elección y el control tecno-estatal. Se trata de un thriller con tenues tintes de ciencia ficción, en el que los protagonistas son peligrosos por su visión profética en una sociedad gris y homogénea, donde la información está controlada por la Gran Máquina. Plantea ideas interesantes, como la obsesión de "los malos" por reproducir el Panóptico de Jeremy Bentham (s. XVIII) a escala mundial, o el convencimiento aplicado de que "con la tecnología adecuada, el control social es posible". Lejos de ser una copia de 1984 de George Orwell, El Viajero destaca más por su trama entretenida y repleta de acción que no por sus dilemas éticos, que quedan diluidos en un desarrollo poco complejo en general. Twelve utiliza un lenguaje directo y comercial porque la calidad literaria está supeditada a la eficacia narrativa, y algunos capítulos, estructurados según las necesidades de la acción, están escritos en un lenguaje casi cinematográfico. En conjunto, es una novela amena, interesante, fresca y original, aunque pierde la oportunidad a sacar provecho de un planteamiento argumental que podría haber dado mucho más de si.

Lector, aquí tienes un sólido thriller que promete mucha acción y entretenimiento, de un autor que vive fuera de la Red.

1984 de George Orwell

En una sociedad controlada totalmente por un Superestado que "todo lo ve", Winston Smith, funcionario del Departamento de Registro del Ministerio de la Verdad, empieza a cuestionarse la validez del sistema. Winston se da cuenta de que vive cada día en la mentira, inundado por una información manipulada y censurada por el férreo control del gobierno, en donde sus compañeros más críticos desaparecen sin dejar rastro. Pero las preguntas que empieza a plantearse tienen respuestas peligrosas en el mundo en el que vive. La libertad de pensamiento y de opinión y sus vehículos, como los libros de librepensadores, hace tiempo que son perseguidos y exterminados, incluso existe un diccionario de "neolengua", porque el Partido sabe bien que quien controla el lenguaje controla el pensamiento.


George Orwell publicó 1984 cuatro años después de la finalización de la II Guerra Mundial, con un referente claro a la dictadura comunista de la Unión Soviética de Stalin. Orwell, destacado periodista y pilar cultural de la Gran Bretaña del siglo XX, escribe esta novela desencantado por la traición del comunismo a sus propios ideales e indignado por la censura y el control de la información del régimen stalinista. Para un hombre que defendía ante todo la libertad de expresión (llegó a dimitir de la BBC por su censura), una sociedad en la que el Estado controlaba cualquier movimiento de los ciudadanos resultaba aterradora. En definitiva, una obra maestra que invita a reflexionar sobre el poder de la información, la maraña estatal contra el ciudadano y el odio fomentado hacia todo lo extranjero, a lo que no es del partido.

Lector, aquí tienes una excelente invitación a tomar el té con Orwell para reflexionar sobre la libertad del hombre que vive en sociedad. Una novela atemporal y terroríficamente vigente en nuestro siglo.

domingo, 21 de marzo de 2010

La tumba de Tutankhamón de Howard Carter

Desde los 17 años, Howard Carter (1873-1939) trabajaba en las investigaciones arqueológicas patrocinadas en Egipto por el gobierno británico. En 1907, colaborando con lord Carnarvon, se inició como supervisor de unas excavaciones en el Valle de los Reyes obsesionado con dar con una tumba intacta. En 1922, perdida ya toda esperanza, Carter hace un último esfuerzo e inicia una nueva prospección que cambiará su vida y grabará su nombre en las páginas de la Historia: el descubrimiento de la tumba del rey Tutankhamón.


Howard Carter narra en primera persona el hallazgo y posterior traslado y clasificación de los tesoros y la tumba de Tutankhamón, y lo hace con una voz tan apasionada y vibrante que consigue trasmitir su admiración y entusiasmo desde las primeras páginas. Con una escritura apasionada, fresca, sencilla pero muy descriptiva y cercana, el arqueólogo consigue llegar sin problemas hasta el lector del siglo XXI para relatar la aventura de la búsqueda, la emoción del descubrimiento, el asombro de los tesoros, las dificultades de su traslado, el misterio de su maldición y la gloria de su memoria. Sin embargo, es importante comprender que Tutankhamón no fue más que un rey menor de la XVIII Dinastía, yerno de Akenatón, que murió joven y sin ningún gesto definitorio de su mediocre gobierno. Su trascendencia se debe a que su tumba fue hallada intacta y esto resultó de extraordinario valor para los historiadores y arqueólogos, que pudieron reconstruir ritos funerarios, costumbres y ajuar con mayor fidelidad que en otros sepulcros saqueados. Su tumba era modesta y sencilla, nada comparable a los tesoros y maravillas de faraones de la talla de Ramsés II el Grande, Seti I, Hatsepshut, etc.

Lector, ajústate el salacot, coge las herramientas y adéntrate en la aventura del descubrimiento de tumbas y momias, junto a Howard "Indiana" Carter. Te apasionará.

Airman de Eoin Colfer

Conor Broeckhart nació en el cielo, a bordo de un globo último modelo de la exposición universal de París de 1878. Desde entonces, su destino, su pasión y su vida entera es volar. Hijo de un comandante de las islas Saltee y de una importante científica, Conor crece feliz junto a la princesa Isabella, su íntima amiga. Sin embargo, una traición inesperada trunca su juventud y su infancia, consignándolo a la peor de las prisiones y al olvido. De pronto, la posibilidad de volar se convierte en una necesidad acuciante para salvarse a si mismo, a su familia y a sus amigos del horror y la muerte.


Airman es una estupenda novela de aventuras con reminiscencias clásicas. El héroe, traicionado y atormentado, lucha contra el mal más absoluto para salvar a los suyos, un planteamiento que podría resultar demasiado plano si no fuese por la excelente ambientación de las Saltee, su gobierno y sus tradiciones. Colfer, autor de novelas tan interesantes como Futuro azul, Última oportunidad o la saga de Artemis Fowl, prescinde esta vez de los elementos sobrenaturales para centrarse en la pericia de un hombre y sus conocimientos científicos. Para los lectores que han crecido entre las páginas de La isla del tesoro o El conde de Montecristo, Airman les resultará grata y evocadora, con personajes épicos, como Victor Vigny, o patéticamente divertidos, como Pike.

Lector, aquí tienes una aventura a la vieja usanza que te resultará gratamente simpática y entretenida, pero que sobretodo te recordará a la época en la que merendabas pan con mantequilla mientras girabas las páginas de otro viaje trepidante, con tanto cuidado de no mancharlas...

sábado, 13 de marzo de 2010

Sangre joven de Simon Scarrow

En Ajacio, la humilde familia formada por Carlo Buonaparte y Letizia Ramolino vive preocupada por el futuro de sus ocho hijos. Descendiente de una antigua y prestigiosa dinastía corsa de mujeres sabias, Letizia, atenta a las noticias que vienen del mar, comprende que el destino del mundo pronto va a regirse desde Francia y por ello decide enviar a sus dos hijos varones a educarse allí. En Gran Bretaña, Arthur Wellesley es el tercer hijo del conde de Mornington. Enfermizo y con poca determinación, su padre le compra un puesto de alférez en las tropas Su Majestad.


Esta es la historia novelada del nacimiento, infancia y juventud de Napoleón Bonaparte y el Duque de Wellington, los dos grandes rivales en la guerra que cambió la Europa de principios del siglo XIX. Simon Scarrow alterna con mucho acierto los capítulos dedicados a sus dos grandes protagonistas, de manera que el lector sigue con interés la vida casi paralela de las dos jóvenes promesas (ambos nacieron en 1769). Con un ritmo sostenido, anécdotas curiosas y una narración ágil e interesante, Scarrow consigue una novela histórica muy entretenida, casi brillante. Su descripción de los dos protagonistas y el trabajo que hace de la forja de sus caracteres y circunstancias personales los humaniza y dota de vida propia fuera del papel. Aunque no resulta del todo conveniente comparar al mediocre duque Wellington con una figura de la talla de Napoleón -Bonaparte fue un genio militar, gran estadista, carismático dirigente, brillante pensador de la Revolución Francesa, e incansable legislador (entre otras muchas cosas impuso la alfabetización obligatoria para todos los niños franceses y el, todavía vigente, Codex napoleónico)- se trata de una obra original y amena, con guiños muy divertidos, como la coincidencia de los dos jóvenes en una academia militar durante un intercambio de reclutas franceses y británicos. Parece ser que Scarrow continuará la saga con un par de novelas más.

Lector, si te gusta la novela histórica y te seducen los años en los que la Revolución Francesa cambió Europa (y Norteamérica), te divertirá seguir las primeras correrías de los pequeños Bonaparte y Wellesley.

Los libros arden mal de Manuel Rivas

Acabada la guerra civil, la dictadura inicia en España sus primeros movimientos contra la posibilidad de pensamiento. La larga noche del fascismo ha caído sobre la tierra de los hombres que poco poseen aparte de la magia de sus ideas. La oscuridad se llena de hogueras en donde arde toda palabra escrita que alguna vez trajo luz al mundo. Los sentidos se saturan de humo y sollozos, el horror destruye con rapidez cualquier línea, cualquier minúscula partícula de papel esperanzado. Qué queda sino pensar en silencio, callar, soñar sin hacer ruido, vivir en voz baja...


En agosto de 1936, Franco ordenó la quema de libros en algunos territorios españoles. Ese es el punto de partida del maestro Manuel Rivas que en esta espléndida novela, llena de voces entretejidas, deleita con una historia de héroes supervivientes a los totalitarismos. Un coleccionista enfermizo, una lavandera que escucha el lenguaje del río, un boxeador enfermo de libertad,... Todos ellos enhebran sus agujas y van tejiendo este hermoso tapiz multicolor y plural en el que los protagonistas no son los libros, pese a todo. Una novela hermosa y terrible, para disfrutar a grandes sorbos y sin miedo, escrita con el cuidado y el dominio extraordinario de las palabras al que nos tiene acostumbrados Manuel Rivas (¿de verdad escribimos en la misma lengua?). Y es que por algo se dice de este poeta, periodista y escritor que ha demostrado ser capaz de tocar todos los géneros de manera brillante. Qué difícil encontrar palabras para sus manos preñadas de esa saudade que nos cuenta.

Lector, aquí tienes una novela compleja y rica para hundirte hasta las rodillas en su río de voces originales. Atrévete a entrar en la Rosa Taquigráfica, conoce a Luis Terranova y tómate unos vinos con Curtis, por los viejos tiempos.

martes, 9 de marzo de 2010

Desde mi cielo (The lovely bones) de Alice Sebold

Susie Salmon tiene catorce años cuando es asesinada al volver del colegio. Su alma, desorientada, llena de rabia y horror, viaja hasta el cielo, un lugar peculiar construido según sus deseos e ideas de lo que podría ser el más allá. Desde ese nuevo mundo, lleno de color y de texturas acariciadoras, Susie se asoma inquieta al mundo de los vivos. Echa muchísimo de menos a su familia, no puede dejarlos atrás por más que lo intenta. Su amor se ha convertido en un ancla poderosa y tangible que la mantiene inmóvil y no la deja avanzar.


El primer capítulo de esta novela describe un horror tan palpitante, provoca una pena y una rabia tan reales, que es fácil que el lector decida cerrar el libro y olvidarse de lo que puede considerar un morboso y terrorífico intento de Alice Sebold de traernos hasta el sillón de casa la maldad humana. Pero la voz de Susie es poderosa y brillante, y nos invita a continuar pese al dolor y la tristeza porque sus gritos de ensordecedora nostalgia nos recuerdan todo el amor que todavía es capaz de trasmitir. Con una narración contundentemente descriptiva y ágil, la protagonista nos conduce fácilmente por su cielo, por su vida y por su alma eternamente infantil. Los ágiles saltos en el tiempo y en el espacio constituyen uno de los mayores aciertos de la novela y la dotan de un ritmo tan fluido que resulta difícil dejar de leer. Aunque, sin duda, el hilo argumental más conmovedor es el transcurrir de cada uno de los miembros de la familia de Susie desde que ella ya no está: la orfandad de su hermano pequeño, el amor incondicional de su padre, la valentía de su hermana, la sorpresa de una abuela perdida que regresa, el detective desconsolado, los amigos marcados... Ninguno de ellos volverá a ser igual, ni a retomar su vida anterior, porque por siempre les faltará Susie.

El genial Peter Jackson estrenó el mes pasado su film del mismo título, The lovely bones, basado en la novela de Alice Sebold pero parece que la crítica ha sido cruel con él. Pese a su impresionante elenco actoral (Mark Wahlberg, Susan Sarandon, Rachel Weisz, Stanley Tucci) y a sus nominaciones a los Bafta, a los Oscars y al Sindicato de Actores, el film ha sido acogido con interés muy desigual entre el público y con frialdad en la industria cinematográfica. Quizás Susie precise de la intimidad de la palabra escrita para trasmitir toda la trágica belleza de su cielo.

Lector, si eres capaz de superar el horror y la pena de las primeras páginas, tendrás la recompensa de disfrutar de una historia sobre el amor y la nostalgia de nuestros seres queridos.