jueves, 29 de diciembre de 2011

Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer (Groucho Marx)

Ahora que se termina el año y somos tan dados a hacer compendios y reflexiones de nuestras vivencias, me apetece dejar vagar la mirada por los archivos de este blog. Y me doy cuenta, con infinita alegría, de que hemos compartido un montón de buenos momentos de lectura. Con diferencia, lo mejor de todo ha sido encontrar vuestros comentarios, pequeñas piedrecitas de colores que son la vida de este acuario literario. Y es que, sin vosotros, Serendipia no es serendipia.

Gracias a mis estupendos 22 seguidores (¡Pilar Alberdi, incluida! ¡Qué lujo!), que me hacen mucha compañía y me inspiran cuando escribo pensando en ellos. Gracias con mucho cariño a Loquemeahorro, Isi, Alice, Tatty... Gracias a todos los que os habéis pasado por aquí alguna vez para aportarme vuestra voz, enriquecéis este espacio. 

Y gracias en especial, con permiso de todos demás, por la enorme ilusión que me ha hecho siempre y cada una de las veces que he encontrado sus comentarios, a todos los autores que han pasado por aquí para echar un ojo benévolo sobre las reseñas de sus libros y aportarme sus cálidos ánimos: Jaume Benavente, Julián Sánchez y Julia Stagg. Ha sido mágico encontraros con tanta emoción en Serendipia.

Un saludo especial también a Roca Editorial, Editorial Funambulista, Libros del Asteroide y Editorial Impedimenta, por tener en cuenta estas pequeñas reseñas y tratar con tanto cariño e ilusión el noble oficio de la edición.

Espero que nos sigamos encontrando, entre buenos libros, durante este 2012. Os espero!!

martes, 27 de diciembre de 2011

En el país de la nube blanca de Sarah Lark

Hacia mediados del siglo XIX, los primeros colonos británicos empiezan a prosperar como ganaderos y barones de la lana en la idílica Nueva Zelanda. Las oportunidades de esa nueva tierra amable y hermosa son muchas pero hay algo de lo que andan escasos: no hay mujeres blancas con las que desposarse y formar una familia. En Londres, Helen Davenport se desespera ante la poca capacidad de uno de sus alumnos acomodados. Acaba de cumplir 24 años y sabe que tiene pocas oportunidades de casarse bien y tener sus propios hijos... Hasta que tropieza con un particular anuncio neozelandés en donde solicitan futuras esposas. En Gales, Gwyneira Silkham desespera a sus padres por su carácter indomable y su avidez por la aventura, pero cuando Gerald Warden llega de Nueva Zelanda en busca de buenas ovejas y una esposa para su heredero, una nueva perspectiva se abre en el futuro de la joven. Helen y Gwyneira se conocerán en el Dublin, el barco de pasajeros que las llevará hasta su nuevo hogar, donde iniciarán una amistad que habrá de confortarlas durante toda la aventura en la que van a convertirse sus vidas.

Sarah Lark, seudónimo de Christiane Gohl, es una escritora alemana que reside en Almería desde hace más de diez años y que ha decidido batir records de ventas con su novela En el país de la nube blanca, aunque parece ser que la saga tendrá continuación en dos libros más, todavía inéditos en castellano. Pese que al lector pueda parecerle todo un periplo embarcarse en esta lectura de casi 750 páginas, lo cierto es que la aventura de Helen y Gwyneira en la Nueva Zelanda de 1852 no les dejará indiferentes. En el país de la nube blanca no es una novela que sorprenda, su ritmo es desigual, su prosa a veces titubeante (no se puede precisar si por la inexperiencia de su autora o por puntuales errores en su traducción o edición) y  la bondad de sus protagonistas femeninas (valientes, leales, inteligentes, etc.) contrasta con la maldad de la mayoría de sus personajes masculinos (mezquinos, alcohólicos, violadores, estúpidos, crueles, etc.).  Pero pese a todo esto, la novela funciona, y funciona muy bien, quizás porque Lark es una estupenda contadora de historias o quizás porque situar su novela en la Nueva Zelanda de mediados del siglo XIX, con sus hermosos paisajes y sus melancólicas tribus maoríes, resulta una aventura irresistiblemente romántica. Desde las primeras páginas, la autora construye meticulosamente dos protagonistas extraordinarias que encandilan sin remedio al lector, y es entonces cuando se produce la magia: el lector hechizado ya no puede dejar de leer, pues necesita saber qué va a ser de sus dos heroínas aventureras en esa tierra salvaje dominada por los hombres y su ambición. Sin duda, una sólida historia de arduas y continuas tribulaciones, en el marco de inmejorables paisajes... con recompensa, ¿o pensaba el sufrido lector que no tendría su final feliz?

Lector, aquí tienes una cautivadora historia que te transportará a un tiempo en el que una tierra y una civilización sin corromper ofrecen el punto de partida de una singular epopeya.

También te gustará: El jardín olvidado; El suelo del ruiseñor

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Cantiga de agüero de Carmen Gómez Ojea

Don Segundo y don Pelayo Mármol son los últimos descendientes varones de un antiguo linaje astur de cristianos viejos y alguna sangre judía. Mujeriegos y dedicados a los placeres de la caza y el juego, poco patrimonio les queda ya por mantener pero pese a todo, el primogénito debe casarse y continuar la estirpe. Por eso don Segundo Mármol se desposa en nupcias con la, a primera vista, bobalicona y jovencísima Constanza Figueroa, una galleguiña inocente que se sumerge con tristeza y añoranza en el tenebroso palacio de los Mármol. Pero Constanza pronto se deshará de los últimos ropajes de la candidez y tomará las riendas de su propia vida para forjarse, en España y en las Américas, su propio destino, maldito o no. Ángel o demonio, según quién lo decida, la que debiera ser madre de varones Mármol, inicia una nueva vida para olvidar la pérdida y desafiar la maldición.


Carmen Gómez Ojea fue premio Nadal 1982 con esta original Cantiga de agüero. Una novela que se puede enmarcar en el ámbito de la aventura y la tragicomedia, aunque con un estilo personalísimo y peculiar próximo al tono narrativo de Juan Eslava Galán en su En busca del unicornio o de Ángeles de Irisarri en La cajita de lágrimas, si bien la autora tiene una voz literaria propia y única que intriga a lector desde los primeros párrafos. Entretenida y con una trama inesperada por la originalidad de sus personajes y sus inestables caracteres, Cantiga de agüero transcurre en los tiempos del cambio de milenio cuando Europa vivía una proliferación de la espiritualidad y el misticismo casi sin precedentes. Por eso al lector no debe sorprenderle que la novela esté plagada de predicadores y santones capaces de esclavizar con sus ocurrencias un pueblo entero. Sin embargo, más allá de religiones, profecías y doctrinas, este estupendo libro se disfruta sobretodo por su excelente y sólida literatura, por su vertiginosa gramática y por esa calidad y riqueza de las palabras que pocas veces se encuentra (con honrosas excepciones) más allá de los clásicos. Una apuesta diferente de buena literatura.

Lector, adéntrate en la tierra astur de principios del siglo XX y descubre la maldición de los Mármol, su locura y su destino, siempre envuelto (para no pasar frío) en el grueso terciopelo de esta riquísima prosa.

También te gustará: En busca del unicornio, La cajita de lágrimas, Las damas del fin del mundo

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi Wishlist para FNAC

Estas Navidades FNAC tiene un concurso estupendo en el que puedes ganar un cheque por 2.012 euros para gastar en sus tiendas.

Las bases del concurso para bloggers establecen que se debe confeccionar una lista de deseos por importe igual o inferior a 2.012 euros, indicando el valor de cada producto elegido, así que... Allá vamos:

Libros:
El temor de un hombre sabio. 23,66 €
Yo mataré monstruos por ti. 12,83€

Smartphone:
Samsung Galaxy II. 499€

Portátil:
Sony Vaio EH2K1E/W color blanco Portátil 15,5". 599€

Home cinema:
Panasonic SCBTT262 Home Cinema 2.1 BluRay 3D. 278,07€

Tablets:
Apple iPad 2 con WiFi y 3G 16 GB color negro. 599€

Total WishList FNAC: 2011,56€

Mucha suerte a todos!!!

viernes, 16 de diciembre de 2011

No vuelvas a leer Jane Eyre de Carmen Gómez Ojea

Jimena es una adolescente con una prolífica imaginación que se siente triste y desanimada cada vez que comprueba la ignorancia becerril de los amigos que la rodean. Segura de si misma, con un criterio de la moda muy particular, y cansada de que le digan que tiene que perder unos kilos, Jimena se desespera a la búsqueda de algo interesante que la sorprenda. Alejada de un verano que promete ser igual a otros tantos, se sumerge en la relectura de su libro favorito, Jane Eyre, imaginando que ella es Jane y suspirando por el señor Rochester. Convencida de que los hombres más atractivos del mundo han nacido de la pluma de escritoras femeninas, la llegada de Samuel, Ojos de Musgo, la va a incomodar de maneras que nunca hubiese sospechado.

La clave principal para disfrutar de este breve librito consiste en dejarse llevar por la prosa envolvente de Carmen Gómez Ojea. Escritora extraordinaria, la autora sabe construir un lenguaje propio a través de sus frases larguísimas de montaña rusa para transportar al lector de cresta en cresta, pero siempre mecido por las olas estupendas de esta original historia. Sí, original pese a que trate del tema más antiguo y utilizado del mundo. Pero una originalidad que no radica tanto en los hechos, ni en los personajes (a excepción de la intrincada Jimena) sino en su prosa de juglar y en su gramática de epopeya. Este es un libro que se disfruta a sorbos breves pero intensos para apreciar con calma un estilo personalísimo de escritura que encanta por su calidad, agudeza y sobrio sentido del humor.

Lector, ¿todavía eres capaz de resistirte a un título como este?

También te gustará: Un haiku para Alicia; 35 kilos de esperanza

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La sanguijuela de mi niña de Christopher Moore

Jody vuelve a salir tarde otra vez del trabajo en la zona financiera de San Francisco y, de nuevo otra vez, lleva una espantosa carrera en las medias. En plena noche, antes de poder acercarse a la parada del autobús, un misterioso hombre moreno y pálido salta sobre ella para beber su sangre. Jody despierta dos noches después bajo un contenedor de basura y, cuando por fin consigue llegar a su apartamento, nada vuelve a ser como antes: se siente totalmente sana, muy fuerte y nada torpe, con los sentidos agudizados y muchas ganas de comerse al estúpido de su novio Kurt. Jody sabe que se ha convertido en vampiro y a partir de esa noche en adelante sus prioridades sobre medias intactas y pérdida de peso van a quedar relegadas muy abajo en su lista de supervivencia. Cuando encuentra a Tommy, un aspirante a escritor recién llegado de la rural Indiana, en donde todos le creían gay por querer ir a la universidad, y a los Animales del turno de noche del Safeway de Marina, sus problemas, lejos de verse solucionados, empiezan a aumentar exponencialmente.

Pese a sus lamentables y desacertados títulos en castellano e inglés (Bloodsucking fiends), La sanguijuela de mi niña es una más que entretenida novela muy lejos de los tópicos literarios de vampiros a los que el lector está acostumbrado. Más divertida por sus excéntricos personajes (el Emperador, los Animales, los dos policías de homicidios, etc.) y sus irónicas y absurdas situaciones, que no por una trama hilarante, la historia avanza con gracia y fluidez, interesando desde el inicio y manteniendo estupendamente el misterio y el crescendo del stress. Christoper Moore escribe con buen pulso, excelente ritmo, sarcásticos diálogos, metáforas divertidas aunque elegantes y respetuosas, ocurrentes juegos de palabras y una cuidada sencillez que hacen muy agradable su lectura. Moore es un buen ejemplo de novela de humor original, fresca y comedida, que insinúa más de lo que destapa y consigue que sus personajes y situaciones acaben por hacer sonreír al lector. Junto con Un trabajo muy sucio, y pese a su título (que desanima a cualquiera), La sanguijuela de mi niña es uno de los mejores trabajos de su autor. Ideal para olvidarse de todo un ratito entre sus páginas, incluso con resaca navideña.

Lector, olvídate de Bram Stoker y de Anne Rice y ven a pasar un (estupendo) ratito con el Emperador y sus hombres, a la caza del vampiro. Pero quedas advertido, lector, los verdaderos monstruos raros de esta historia son todos humanos.

También te gustará: Un trabajo muy sucio

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domingo, 11 de diciembre de 2011

Viaje al pasado de Stefan Zweig

Ludwig, un químico empresario alemán, acude nervioso a la cita más importante de su vida. En la estación de trenes espera reencontrarse con el amor de su vida, de quién lleva separado más de nueve años. Juntos por fin, apenas se atreven a tocarse por temor a que se les desvanezca el sueño entre los dedos. Cogen el tren hacia Heidelberg y se sientan frente a frente en un compartimento lleno de personas. Les falta la intimidad pero no el deseo, y casi se conforman con poder mirarse a los ojos después de tanto tiempo. Mecido por el traqueteo del tren, Ludwig recuerda su juventud de pobreza y esfuerzos, sus problemas de orgullo y sus ansias de libertad, hasta que la vió por vez primera y supo que nunca desearía tanto como la deseaba a ella.

Viaje al pasado es una breve historia sobre un amor tan puro e intenso que el solo hecho de pensar en consumarlo hace tambalear la convicción de sus protagonistas. A través de sus páginas se establece un delicado equilibrio entre espíritu y deseo que marca el ritmo del anhelo de Ludwig y dota a toda la historia de una luz delicadísima de gestos, miradas y palabras nunca pronunciadas. Viaje al pasado se disfruta por los ricos matices de los sentimientos de sus protagonistas y su manera de expresarlos, pero también por la extraordinaria sensibilidad de la prosa de Zweig, capaz de conseguir complejas construcciones psicológicas sin abandonar nunca su excepcional estilo literario. Escrito en la época de entreguerras, la historia también refleja la aversión de Stefan Zweig (Viena 1881- Brasil 1942) por el espíritu bélico y revanchista de la Alemania nazi, y el horror a una guerra, que separa a sus dos amantes y más tarde los aturde con su clima de venganza y odio mientras pasean por las calles de Heidelberg.

Como en el caso de Daniel Glattauer (Contra el viento del norte), Zweig también era vienés y escribía en alemán. Glattauer por su precisión quirúrgica a la hora de elegir las palabras y Zweig por sus hermosas y matizadas metáforas, merecen sin duda, ser abordados en su idioma original.

Lector, aquí tienes una novela a la que podrás asomarte tantas veces como te apetezca seguro de encontrar nuevos tesoros cada vez que la abras.

También te gustará: La ladrona de libros; La casa de Riverton

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuatro hermanas de Jetta Carleton

"Mi padre poseía una granja en el lado occidental del Misuri, por debajo del río, donde la meseta de Ozark desciende para unirse a la llanura". Mary Jo inicia así el relato de sus veranos en casa de sus padres, Matthew y Callie Soames, junto a sus hermanas Jessica y Leonie. Todos los años se escapan unas semanas de sus respectivas vidas para volver a la granja familiar y compartir el cariño de sus historias pasadas, el sólido núcleo que han labrado sus padres y su admiración por el florecimiento vespertino de las damas de noche. Las habitaciones de la granja todavía conservan el eco de las risas y los pasos de las cuatro hermanas: el corazón de Jessica, la tozudez de Leonie, la frescura de Mathy, la niñez de Mary Jo. La dura vida en el campo de las primeras décadas del siglo XX en Kansas, los lazos de esa comunidad, la autenticidad del paisaje y la omnipresencia de la religión hasta en los pensamientos más íntimos, marcarán los anhelos y decisiones de esta peculiar familia.
Cuatro hermanas es, por desgracia para los amantes de la buena literatura, la única novela de Jetta Carleton. Inspirada en su infancia junto a sus hermanas en la granja de Misuri de sus padres, Carleton regala al lector el cálido retrato de la familia Soames adentrándose con encantadora sencillez en la intimidad de cada uno de sus miembros. El mayor atractivo de la escritura de esta autora es su don para conseguir trasmitir un alud de sensaciones sin manierismos ni artificiosas situaciones o descripciones trufadas de tópicos románticos. A través de una narración casi cotidiana de la vida de los protagonistas y de sus pensamientos, Carleton consigue ir perfilando a cada uno de ellos con precisión y luminosidad. El lector queda prendado de ellos con esa misma naturalidad, hipnotizado por el compás tranquilo de Misuri, cautivado por el placer sencillo del helado, de la música o de las damas de noche. Siempre omnipresente, el paisaje natural de Cuatro hermanas, con sus melocotoneros, sus cerezos, sus campos de trigo y mazorcas, sus atardeceres, la frescura del río, se convierte en un poderoso protagonista que envuelve con calidez la atmosfera única de esta estupenda novela.

Resulta muy difícil reseñar un libro que gusta por sus intangibles sensaciones, tan bien trasmitidas entre sus líneas. Porque cuando se analiza la trama de Cuatro hermanas, no tiene una linealidad precisa o una acción continuada, sino que un narrador omnisciente traslada la atención de uno a otro personaje hasta convertirla en una historia coral y a la vez única. Así que al lector no le queda más remedio que reconocer que le gusta este libro, no sólo por su calidad, sus personajes o su historia, sino también por su cálida compañía.

Lector, siéntate un ratito en el porche de la granja de los Soames, déjate envolver por el paisaje amable del Misuri del siglo pasado, y tendrás la suerte de ver aparecer a Jessica, Leonie, Mathy y Mary Jo corriendo como náyades en busca de la frescura del río.

También te gustará: La fórmula preferida del profesor; El consuelo
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Agua para elefantes de Sara Gruen

Jacob Jankowski tiene noventa años, o noventa y tres, y vive recluido en una residencia de ancianos en donde pasa los días anhelando la comida de verdad y un poco de independencia. Pero este fin de semana es distinto porque el circo ha llegado al otro lado de la calle y el domingo su familia le llevará a ver la función. Jacob sabe mucho del circo, una vez, hace muchos años, lo fue todo en su vida. Estados Unidos sufría el crack de la bolsa del 29 y él estaba a punto de licenciarse en Cornell, como veterinario, cuando una llamada telefónica puso patas arriba toda su apacible existencia. Perdido, desolado, sin hogar, sin trabajo, Jacob se cuela inesperadamente en el tren del Espectáculo más Deslumbrante del Mundo de los Hermanos Benzini donde tío Al le concede un lugar como veterinario. Rodeado del cariñoso orangután Bobo, la peculiar elefanta Rosie, los increíbles caballos de Marlena, fieras desdentadas y un elenco de artistas y peones desesperados, el joven Jankowski descubrirá las miserias y las maravillas del circo de la época, pero también, de qué está hecho realmente el material huidizo de su propia alma.

En Agua para elefantes, Sara Gruen regala al lector una interesantísima mirada al mundo circense de finales de los años veinte en Norteamérica. Basada en un sólido estudio y documentación de la época (como se detalla en Nota de la autora), esta novela conmueve por el maltrato, a veces gratuito, que sufrían personas y animales siempre en aras del espectáculo. Sin duda, lo más interesante de esta historia acaba siendo la relación del protagonista con sus bestias de circo, pero también el cambio que se opera en un muchacho obligado a elegir caminos que nunca antes habría soñado siquiera que pudiesen estar a su alcance. Bien escrita, amable, sencilla, la prosa de Gruen invita al lector a adentrarse en un mundo fascinante y peculiar que históricamente existió para delicia y desgracia de muchos. Más allá de una historia de amor que queda algo desdibujada por el brillante entorno, destaca la mirada profundamente cautivadora y tierna de la autora sobre los animales del circo y sus relaciones con los humanos.

Lector, si tienes curiosidad por conocer cómo vivía la elefanta Rosie y el payaso Walter en el Espectáculo más Deslumbrante del Mundo, acércate a Jacob y te contará su historia.

También te gustará: El legado ; Baudolino

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martes, 29 de noviembre de 2011

Contra el viento del norte de Daniel Glattauer

Un error en una dirección electrónica inicia una curiosa correspondencia entre dos desconocidos. Emmi Rothner envía un correo a la revista Like para darse de baja de la suscripción pero en realidad llega hasta la bandeja de entrada de Leo Leike, un asesor de comunicaciones que le contesta educadamente para sacarla de su error. Sin embargo, con la llegada de las navidades y los mensajes masivos de felicitación, Leo no puede resistirse a la tentación de volver a contestar a Emmi y los e-mails empiezan a sucederse entre ambos. Él es un naufrago a la deriva de una relación incesante y tóxica, ella una mujer felizmente casada y con dos hijos, pero juntos son capaces de crear, siempre a través de las palabras, una isla común en donde el tiempo y espacio desaparecen para poder ser ellos mismos en cada coma, en cada acento, en cada exclamación. Palabra a palabra, quedan totalmente desnudos y a solas: "tú has convertido mi monólogo interior en un diálogo".

Si el lector abre Contra el viento del norte esperando encontrar una gran historia de amor quizás no le parezca tan original como debería porque la verdadera fuerza y emoción de este libro no radica tanto en el romanticismo como en la singularidad de sus palabras, de su escritura. Contra el viento del norte es, por encima de todo, un baile dialéctico tan bien tramado que hasta sus personajes y circunstancias se desdibujan para dejar paso a una contienda escrita deliciosa y precisa. Daniel Glattauer conoce el peso de cada una de las palabras que elige para sus protagonistas y sabe bailar con las construcciones gramaticales de una manera sensacional. El resultado es un libro de correspondencia electrónica en donde los personajes se conocen íntimamente y se hacen el amor a través de las palabras, sin caer en ningún tópico romántico o en cursilerías insoportablemente endulzadas. Glattauer consigue dar a Leo y a Emmi su propia voz, consiguiendo diferenciarlos en su manera de comunicarse (pensamiento, lenguaje y escritura son la esencia de la persona) y los hace únicos, libres, vibrantes para el lector (aunque con un pésimo gusto para los vinos). Destaca, de manera bellísima, llena de ternura y sencillez, la descripción de Emmi de sus inquietudes, sus sentimientos, a través de los ojos de los muebles que la contemplan y la acunan en la seguridad de su hogar. Esos muebles para los que a veces resulta una extraña soñadora sentada al teclado del ordenador para conjurar el insomnio terrible de ese viento del norte.

Lector, si hace tiempo que echas de menos un buen discurso inteligentemente dialogado y fresco, ha llegado la hora de que conozcas a Emmi y a Leo. Sus duelos más íntimos no te dejarán indiferente.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

La juguetería errante de Edmund Crispin

Cuando el señor Spode, prestigioso editor, visita a uno de sus más famosos poetas, Richard Cadogan, lo encuentra haciendo prácticas de tiro de dudosa puntería en el jardín de su casa. Cadogan está aburrido y poco inspirado, según él necesita vivir alguna apasionante aventura que le devuelva a la vida. En contra de los consejos del prudente Spode, el poeta decide ir a pasar unos días a Oxford, pensando que una ciudad en la que todo es posible le abrirá las puertas de la emoción. Pero la hermosa Oxford siempre es impredecible y Cadogan tropieza con un asesinato imposible la misma noche en la que llega a la ciudad. Cuando explica a la policía que se ha encontrado el cadáver de una mujer en una antigua juguetería de la calle Iffley, los agentes le toman por loco: ni la juguetería está donde Cadogan asegura, ni existe cadáver alguno. Quizás ha llegado el momento de pasar por St. Chrispother y solicitar la ayuda del perspicaz, y poco convencional detective, Gervase Fen.
El verdadero nombre de Edmund Crispin era Bruce Montgomery (1921-1978), licenciado en Oxford y autor de varias novelas y cuentos sobre las aventuras detectivescas de Gervase Fen, un profesor de literatura inglesa del ficticio St. Christopher, que aterroriza el campus, y al resto de la ciudad, al volante de su automóvil Lily Christine III. La juguetería errante es uno de los mejores casos de Fen y está considerada como un clásico de la novela británica de detectives. Divertida, trepidante y misteriosa, esta novela destaca no solo por su interesante planteamiento de un asesinato imposible (al más puro estilo Agatha Christie) sino, sobretodo, por la excentricidad de sus particularísimos personajes y su gran sentido del humor. Cadogan y Fen son, sencillamente, geniales y sus diálogos oscilan entre una irónica disertación de literatura inglesa y el más enloquecido razonamiento policial (Fen llega a preguntarse "¿qué haría ese listillo de Holmes?"). La irrupción en escena de Gervase Fen en su coche, el absurdo robo de Cadogan, las reflexiones de un camionero, el encanto de un lánguido estudiante llamado Hoskins, un alcoholizado janeausteniano o las extraordinarias persecuciones finales, son algunos de los múltiples encantos de esta original historia.

Recomiendo al lector la reciente edición (noviembre 2011) de la editorial Impedimenta, un auténtico lujo por su agradable y brillante traducción, su impecable formato y una mimada edición (casi, casi) exenta de erratas. Es innegable que Impedimenta ha sabido conservar, con acertada elegancia y cariño, la esencia y el encanto de una novela inglesa escrita en 1946.

Lector, ajústate tu mejor flema británica y sigue los pasos, si puedes, del detective más excéntrico de Oxford en el caso más peliagudo de su carrera. Te divertirás.

También te gustará: Trabajos de amor ensangrentadosElemental, querido Chaplin; Jonathan Strange y el señor Norrell

martes, 22 de noviembre de 2011

L'auberge. Un hostal en los Pirineos de Julia Stagg


El pequeño pueblo de Fogas, al pie de los Pirineos franceses, guarda pocas sorpresas para sus escasos habitantes. Hasta que Lorna y Paul Webster, un joven matrimonio inglés, deciden comprar el único albergue y restaurante del lugar para poner en marcha el negocio. Ilusionados, aunque con cierto vértigo por haber dejado todo lo que conocían en Manchester (casa, trabajo, amigos), los Webster se ponen manos a la obra para restaurar la hermosa casona y abrir cuanto antes. Pero en Fogas no lo tienen tan claro con sus recién llegados vecinos. Algunos creen que poner de nuevo en marcha el albergue y el restaurante beneficiará al pueblo con más turismo e ingresos, pero otros, con el alcalde a la cabeza, piensan que será la ruina más absoluta si consienten en que unos ingleses, con su espantosa manera de cocinar, reabran el único restaurante del pueblo. La guerra entre unos y otros solo acaba de empezar.
L’auberge. Un hostal en los Pirineos es una deliciosa novela que se degusta en un suspiro. Divertida, amena, simpática y salpicada de ternura, esta historia reconforta por su sencillez humana y su alegre sátira de la burocracia, los prejuicios y los tópicos. Julia Stagg sabe huir muy bien de las típicas descripciones románticas que los ingleses suelen idealizar sobre el paisaje, la cocina y el carácter francés (además de la Toscana italiana) y se centra en crear un tira y afloja de personajes tan bien construidos como interesantes. Por estas páginas se mueven con desenvuelta gracia una niña que sueña con ser acróbata y detesta el colegio, un gato llamado tomate, un fantasma gruñón, una devota feligresa con inquietudes socialistas, un toro llamado Sarkozy con tendencias escapistas, una granjera carbonizadora de comidas... Y una decena más de los extraordinarios y apasionados vecinos de Fogas. Lo más curioso de todo es que Julia Stagg es una autora inglesa que en la actualidad vive en los Pirineos franceses y regenta un pequeño auberge...¡donde también cocina para sus huéspedes! Cuánto de su estupenda primera novela estará basado en hechos y personas reales es una duda con la que el lector habrá de conformarse.
Lector, ten cuidado con las goteras, el escape de la caldera, los roedores okupas y la escayola de los techos pero pasa a l’auberge y ponte cómodo. Ya verás como los habitantes de Fogas acaban convenciéndote de que te quedes un ratito más.
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Los ojos amarillos de los cocodrilos de Katherine Pancol

Joséphine siempre ha sido el patito feo de la familia. Experta medievalista, ratón de biblioteca, dulcísima esposa y bondadosa madre de dos hijas, es continuamente menospreciada por su hermosa y rica hermana y por su cruel madre. Pese a su débil autoestima, Joséphine llega a un punto límite; no puede seguir soportando al vago de su marido Antoine, que además le está siendo infiel con una joven peluquera. Al borde del abismo, Joséphine echa a su marido de casa y se embarca en la mayor de sus aventuras: vivir su propia vida con valentía. A su lado, sus no siempre dóciles hijas y su estupenda y misteriosa vecina Shirley. Pero con el tiempo, Joséphine encontrará aliados inesperados y una fortaleza de ánimo que ni siquiera llegó a sospechar. Pasado, presente y futuro se entrelazan entre sus dedos mientras va tejiendo, despacio y con paciencia infinita, a la nueva persona en la que se está transformando.
Lo más curioso de Los ojos amarillos de los cocodrilos es que sin ser una gran novela mantiene al lector fiel a sus páginas. No presume de grandes personajes, ni de una suculenta trama, ni siquiera de una literatura extraordinaria, pero Katherine Pancol sabe medir tan bien el tempo de su narración, la dosificación de misterio y suspense, la sensación agradable de positividad, que atrapa en su lectura pese a la ausencia de brillantez. Con una prosa sencilla y directa, muy entretenida, y unos diálogos ágiles y efectivos, aunque casi nunca impactantes, Pancol explica la historia de una mujer que, pese a sus carencias afectivas y al maltrato que ha recibido de casi todos sus seres queridos, decide ser feliz. Quizás ese sea el mayor atractivo de esta historia, la exaltación de lo cotidiano, de una protagonista gris y cotidiana. Quizás, ése sea el mensaje que mantiene al lector pegado a este libro con una sensación de bienestar y la promesa de un final feliz y positivo: no es necesario ser un personaje de leyenda ni realizar grandes épicas para convertirse en verdaderos héroes. Porque, sin duda, Joséphine es una heroína capaz de las cosas más difíciles y valientes: cambiar su vida a fuerza de voluntad.

Lector, aquí tienes una historia agradable que te tratará bien siempre que no le exijas demasiado.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Serendipia en Premios Bitacoras 2011

¡Serendipia entre los 36 mejores blogs culturales de Premios Bitacoras 2011. Muchas gracias a todos por vuestros votos, en especial a los seguidores de Hacktimes.

Un abrazo a todos los lectores y gracias.

Nos seguiremos encontrando aquí, aquí mismo, en Serendipia.

Criadas y señoras de Kathryn Stockett

En 1962, en Jackson, Misisipi, la segregación racial no se puede tomar a la ligera si eres negro y quieres conservar tu casa, tu trabajo e incluso tu vida. Aibileen y Minny son dos buenas amigas de color que desde la infancia, y al igual que sus respectivas madres, se han dedicado a servir de criadas para las familias blancas de Jackson. Aibileen ha criado a diecisiete bebés blancos y los ha adorado con toda su alma hasta que la educación racista de sus familias abría un brecha insalvable entre ella y todos sus niños. La paciencia de Minny ha llegado a su límite tras tanta injusticia y le resulta imposible confiar en ningún blanco. Las políticas del presidente Kennedy, la lucha por los derechos civiles y Mather Luther King pugnan por cambiar las cosas, incluso en Misisipi, pero la sociedad blanca de Jackson sigue aferrada a sus creencias segregacionistas. En medio de este momento de cambio, Skeeter, una chica blanca, vuelve a la plantación de sus padres tras acabar la universidad. Perdida, desorientada, asqueada por el trato de sus amigas a sus criadas, recibe el pequeño empujoncito de una editorial de Nueva York: ¿y si escribiera un libro sobre la experiencia de las criadas negras de Jackson? Todo parece imposible hasta que Aibileen se cruza en su camino y le abre la puerta de su casa, de su historia, de su amistad.

Criadas y señoras es una historia bien pautada, llena de ternura y de sentido del humor, que resulta original por sus personajes y sus voces pese a tratar sobre un tema tan recurrente en la literatura y en el cine como las relaciones interraciales en el Misisipi del siglo XX. Aibileen, la verdadera alma de esta novela, es una mujer inteligente y extraordinaria, capaz de cambiar las cosas de manera consciente pese a no ser más que una criada para blancos. Su amor por Chiquitina, sus esfuerzos por educarla en la tolerancia y el respeto, son la verdadera esperanza de cambio que germina por entre las páginas de esta pequeña gran historia. Su contrapunto humorístico (indispensable para no hacer de este libro un terrible drama) lo pone su amiga Minny, con su arranques verbales, sus geniales prontos, y su patológica desconfianza haciendo de contrapeso a su infinita bondad. Criadas y señoras es un libro sobre la amistad imposible entre unas mujeres que escribieron de su puño y letra, con riesgo de su propia vida (y no sólo de la exclusión social), uno de los capítulos más valientes de la Historia de Estados Unidos. Kathryn Stockett se revela como una extraordinaria contadora de historias que sabe mantener el misterio, el ritmo y la emoción desde el principio hasta el fin de esta encantadora novela repleta de personajes tan bien construidos como las tres protagonistas, y tan especiales como la madre Skeeter, el Senador, el editor del diario local de Jackson o la siempre invisible Constantine.

Lector, acércate un poquito, sin miedo, y Aibileen te susurrará al oído las historias más emocionantes y dónde hallar la esperanza más recóndita.

jueves, 27 de octubre de 2011

La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger

Henry trabaja de bibliotecario en la Newberry de Chicago cuando de pronto, una hermosa chica llamada Clare, a la que no conoce de nada, le abraza emocionada, enamorada de él desde hace mucho. Clare es su futura esposa y conoce a Henry desde su infancia, cuando él la visitaba esporádicamente desde el futuro de sus viajes en el tiempo. Y es que Henry tiene una afección genética que le obliga a saltar continuamente en el tiempo y moverse aleatoriamente por entre el pasado y el futuro de sus personas más queridas. Cuando un Henry de 1988 viaja a 1968 y conoce a la Clare de cinco años, se inicia para ambos una extraordinaria historia de amor, de compases y de espera, que enredará el hilo de sus vidas más allá de toda lógica temporal. Aunque para Clare siempre es duro quedarse atrás cada vez que Henry desaparece, sabe que alguna de sus "otras yo" estará esperándole en algún otro tiempo. Esta es la historia, llena de delicado dolor y extraordinaria ternura, de Clare como una Penelope paciente esperando al siempre retorno de su Ulises, y Henry, Ulises a su pesar: "Odio estar dónde ella me falta, cuando ella me falta. No obstante soy yo quien siempre se marcha, y ella no puede seguirme".

Esta historia comienza de un modo brillante, arrebatador, sorprendente, que golpea al lector y lo deja clavado en su butaca ansioso de seguir leyendo. Aunque a medida que pasan las páginas, la trama pierde un poquito de empuje y a menudo se ralentiza y se diluye, para llegar a un final que podría haber sido mucho más impactante si no se hubiese alargado innecesariamente los últimos tres capítulos. Sin embargo, se trata, sin lugar a dudas, de una excelente novela por su originalidad, por su contundencia narrativa y por sus bien dibujados personajes. Audrey Niffenegger, artista plástica con un prodigioso conocimiento del alma humana, escribe con pulso firme y palabras precisas la historia de la vida de dos personas que se aman a pesar de la (extraña) enfermedad de uno de ellos. Uno de los mayores encantos de La mujer del viajero en el tiempo es la forma en la que autora trata esa enfermedad, restándole incredulidad y visos de ciencia ficción, para tratarla como una afección más que sin embargo condiciona por completo la relación de sus protagonistas, entre ellos y con el resto del mundo. Así, no se le concede demasiada literatura a la sorpresa de los personajes en cuanto a que Henry viaje en el tiempo y se deja implícita, la mayoría de las veces, para centrarse en el drama humano, en las implicaciones sentimentales: la comicidad de alguna de las escenas al aparecer desnudo en medio de otra época, la ternura de conocer a Clare desde los cinco años, la tristeza/felicidad de revivir momentos del pasado terribles/maravillosos, el peligro de los saltos, etc. Ese factor es clave para dotar a la novela de frescura, rapidez de ritmo y mucha luz porque, pese a la tristeza, a la espera y al deseo, los protagonistas de Niffenegger siempre están llenos de fortaleza, humor, ternura y esperanza.

Lector, si te apetece adentrarte en una historia profundamente humana y original, abre las páginas de este libro impecablemente escrito. Acércate a conocer los bucles temporales de Henry y los tiernísimos compases de espera de Clare.

lunes, 24 de octubre de 2011

Napoleón en Egipto de Paul Strathern

En 1798 Napoleón Bonaparte consiguió desembarcar en Egipto con 40.000 soldados y una comitiva de más de cien científicos, matemáticos, artistas y escritores del insigne Instituto de Francia. El general tenía 28 años y ya era un héroe reconocido por el pueblo tras la reconquista de los territorios italianos y la derrota del Papado y el ejército austríaco. En París, el momento político era delicado puesto que el corrupto Directorio veía con ojos recelosos la ambición de Bonaparte y su popularidad y Europa se había quedado pequeña para los sueños del ingenioso corso. Egipto se abría como un desafío, una aventura, una puerta misteriosa tras los pasos de Alejandro Magno y la idea de fundar un imperio oriental.

La expedición fue preparada en total secreto para sortear el ataque de los ingleses, y los barcos de la recién estrenada república francesa tuvieron que partir de seis puertos distintos a la vez para despistar a los espías del enemigo. Bonaparte planeó su invasión de Egipto "con una mezcla única de planificación meticulosa y fantasía desbordada". Con él viajaban una biblioteca de más de 500 volúmenes con todo el saber occidental (incluida la Enciclopedia y mapas extraordinarios); sabios como los matemáticos Gaspard Monge y Joseph Fourier, el químico Berthollet y el inventor Nicolás Conté, entre muchos otros; un globo aerostático (inventado en 1783); y personajes tan anecdóticos para la Historia posterior como el enorme y forzudo jefe de caballería del general, Alexandre Dumas (futuro padre del novelista), o el soldado que encontraría la piedra de Rosetta.

Aunque Napoleón en Egipto es un ensayo sobre la campaña napoleónica en las tierras del Nilo, la atractiva prosa de Paul Strathern consigue que el lector olvide con facilidad que no tiene una apasionante novela de aventuras históricas entre sus manos. Con un ritmo sostenido, unos antecedentes bien planteados y una narración colorista, amena, enérgica, Strathern consigue atrapar la atención capítulo a capítulo y entretener, casi sorprender, a todo aquel que se asome con interés y curiosidad a la época egipcia del general Bonaparte. Si bien es cierto que la figura de Napoleón ha hecho correr océanos de tinta, este magnífico ensayo es un documento casi imprescindible para abordar la figura histórica y su campaña egipcia por su frescura (quizás debido a sus siempre originales fuentes) y su rigurosidad histórica. Con un encanto innegable para todos los públicos, Paul Strathern demuestra que el ensayo no tiene por qué ser aburrido o quedar siempre circunscrito a expertos en la materia. De hecho, este estupendo libro fue de las principales fuentes que Simon Scarrow consultó para su extraordinaria trilogía sobre Wellington y Napoleón (Sangre joven, Los Generales y A sangre y espada), en concreto para el segundo libro de la saga.

Lector, si te interesa la figura de Bonaparte y su ascensión al poder en la época más revolucionaria de Francia, aquí tienes un excelente libro sobre sus aventuras egipcias que no te dejará indiferente.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Spin de Robert Charles Wilson

La noche en la que las estrellas y la luna desaparecieron del cielo y todos los satélites hechos por el hombre cayeron a la Tierra, Tyler y los hermanos Lawton, Diane y Jason, comprendieron que algo grandioso y terrible había transformado sus vidas para siempre. Ese fue el inicio del Spin, un manto protector sobre el planeta que preservaba la vida y ralentizaba el tiempo mientras el universo seguía su ritmo inclemente y el Sol se encaminaba a su destrucción. Las generaciones que llegaron a la edad adulta durante el Spin están desorientadas, ¿es el fin del mundo? ¿quién ha sido el artífice de tal atrocidad? Diane se ha refugiado en la religión, Jason en la investigación tecnológica más avanzada y Tyler ha seguido siempre cerca de sus amigos, cuidando de ellos, protegiéndolos. La Tierra se muere, la cuenta atrás ya ha comenzado, pero sólo Jason sabe que puede salvar la especie humana y comprender el Spin, tan sólo necesita un tiempo... que quizás ya no tenga.

El punto de partida de Spin es una idea brillante que atrapa al lector por su originalidad e impacto: el tiempo en la Tierra transcurre mucho más lento que en el resto del universo (un segundo terrestre son 3,17 años fuera del Spin) para dar a los humanos la oportunidad de sobrevivir al colapso del Sol. Robert Charles Wilson, que sabe mimar al lector sin abrumarle con demasiados términos fantástico-científicos, consigue sacar un buen partido de esta premisa y construye todo un entramado de posibilidades tan amenas como interesantes: la colonización de Marte, alternativas a las comunicaciones por satélite, un cielo nocturno vacío, la creación de biotecnología, etc. Sin embargo, pese a tratarse de una obra de ciencia ficción, Wilson sabe dar protagonismo al drama humano de la historia, construyendo magníficamente a sus protagonistas y dándoles prioridad por encima de la narración fantástica. Es decir, Spin es también la historia de tres amigos desde su adolescencia hasta la cuarentena, tres personas únicas que sólo llegan a ser extraordinarias porque están unidas por esa amistad. Con una escritura impecable, una estructura narrativa sólida de ritmo inmejorable (la alternancia de capítulos entre pasado y presente es muy acertada) y unos personajes no siempre supeditados a la acción, Spin deleita lector durante sus quinientas páginas y demuestra que la buena literatura también puede ser de ciencia ficción. Robert Charles Wilson ganó el Premio Hugo 2006 a la mejor novela con esta interesante obra, que tiene su continuación en Axis.

Lector, sumérgete en las posibilidades de un planeta Tierra protegido del tiempo cósmico y déjate sorprender por una sólida e interesante novela más allá de la ciencia ficción.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Africanus, el hijo del cónsul de Santiago Posteguillo

Hispania, 228 aC., el general cartaginés Amílcar Barca muere en batalla. Sus enemigos alcanzan a escuchar el desgarrador grito de dolor de su hijo Aníbal, quién promete llevar a cabo el sueño de su padre de acabar con el dominio romano llevando la guerra hasta las mismas puertas de la ciudad eterna. En Roma, los partidarios de Fabio Máximo se enfrentan a los de los Emilio Paulo y los Escipiones para imponer su estrategia a la hora de combatir al peligroso y tenaz Aníbal. Es el inicio de una guerra que durará largos años y que pondrá en peligro no sólo la supremacía sino incluso la propia existencia de la República romana. Entre tanta ambición y desatino, los dioses favorecen la honestidad y buen hacer de Publio Cornelio Escipión y su hermano Cneo, ambos cónsules de Roma, ambos valerosos generales de sus legiones. Pero sólo el hijo y sobrino, respectivamente, de estos dos grandes hombres será llamado por el destino para erigirse como el único y verdadero temor del invencible Aníbal: Publio Cornelio Escipión, el Africano.

Santiago Posteguillo consigue elevar a obra maestra esta novela histórica que abre una extraordinaria trilogía (completada por Las legiones malditas y La traición de Roma) sobre Publio Cornelio Escipión y su guerra contra los cartagineses. Muchos son los puntos fuertes de esta magnífica obra, como sus interesantes y bien reconstruidos personajes o la extraordinaria adaptación histórica de sus páginas (la bibliografía y documentación de apoyo que ha utilizado el autor es impresionante), pero es sin duda su magistral ritmo narrativo y su amena descripción de hechos y batallas lo que la convierte en una novela, más que amena o interesante, apasionante. Posteguillo demuestra con frescura y sin artificio, siempre armado de frases cortas, contundentes, bien tramadas y sorprendentemente descriptivas, que el género histórico puede ser tan entretenido como el mejor thriller de ficción, y que no hace falta ser aficionado o experto en Historia para disfrutar de estas páginas. Sin nada que envidiar a sagas de tanta calidad como la de Colleen McCullough sobre Julio César y el fin de la República, la trilogía de Santiago Posteguillo, iniciada por esta delicia de Africanus, el hijo del cónsul, es sin duda una de las lecturas históricas imprescindibles de este siglo.

Muchos son los pasajes que se disfrutan con especial atención en esta novela por la pericia narrativa de su autor, como las trepidantes batallas, las estrategias bélicas, los diálogos en el Senado o las discusiones entre los personajes. Pero destaca sin duda el capítulo 82, Un mensajero, por el magistral control del tempo, la emoción contenida y la belleza plástica de las escenas entrecruzadas (casi, casi cinematográficas), la alternancia narrativa entre la batalla de Publio y Cneo Escipión y el viaje y la llegada del exhausto mensajero Mario Juvencio Tala a Roma para informar a la familia de ambos del desenlace de la misma. Un tesoro narrativo, por su misma sencillez, que el lector disfrutará con emoción.

Lector, no temas a alistarte en las legiones de este genial Escipión y te prometo un fascinante viaje al pasado de Roma que no te dejará indiferente ni por un segundo.

Magia de una noche de verano de Maite Carranza

El verano de Marina promete ser bastante aburrido: mucho calor y poca, poquísima, diversión pues le toca quedarse en casa recuperar algunas asignaturas pendientes. Y es que ella siempre ha sido una sombra descolorida comparada con su simpática, inteligente y guapísima hermana Ángela, quién pasará su verano en Irlanda, disfrutando de las atenciones del soñado Patrick. Pero, de repente, Ángela se ve obligada a guardar cama presa de una extraña enfermedad y su diminuta hada le propone a la sorprendida Marina que ocupe su lugar para realizar una peligrosa misión en el mundo feérico. Es prioritario llegar a Irlanda y solventar el conflicto entre los reyes de los Tuatha de Danann, pese a los malvados pixies y al peligro de acabar prisionera del señor del averno. Marina no sólo deberá digerir la existencia de un mundo mágico y hacerse pasar por su extraordinaria hermana, sino que además deberá lidiar con las extravagancias y el caos de tres compañeros de viaje inesperados.


Con el magnífico telón de fondo del mundo feérico shakesperiano de Sueño de una noche de verano, Maite Carranza se adentra en una comedia entretenida y con chispa, a veces delirante, sobre tres adolescentes muy frikis y una Marina extraordinaria cuyo mayor encanto reside en no saber que lo es. Lejos del cálido, cómplice y exquisito tono de aventura del inicio de El clan de la loba, la autora sorprende con algunos brotes originales y excéntricos, compensando una trama a veces un poco endeble con unos personajes adolescentes frescos, naturales y muy divertidos. Con unos diálogos estupendos y guiños frecuentes a la mitología celta, Magia de una noche de verano encanta al lector por su ligereza y su frescura. Destaca la fina ironía y el sarcasmo de Marina siempre que habla de sus padres y la extraña obsesión que tienen por Ángela, la relación con sus padres filósofos y el mundo paralelo de C.C. o la maldad retorcidamente elaborada de algunos personajes. Sin embargo, después de haber regalado a sus lectores la trilogía de La guerra de las brujas, esta Magia de una noche de verano sabe a poco más que a un pequeño divertimento de la autora.

Lector, si disfrutas con buenos personajes cómicos y enérgicos diálogos cotidianos pasarás un buen rato con esta novela.

lunes, 29 de agosto de 2011

El jardín olvidado de Kate Morton

Cuando Nell descubre que es adoptada todo su mundo se vuelve del revés y la obsesión de descubrir su verdadero origen se apodera de ella. A la muerte de su padre de acogida, sus hermanas le hacen llegar la pequeña maleta blanca con la que fue encontrada, a los cuatro años de edad, en el puerto de Brisbane, Australia, la noche en la que Hugh decidió llevársela a casa porque no tenía a nadie que la reclamase. La maleta contiene un precioso libro de cuentos de hadas escrito por Eliza Makepeace que será la pista inicial que seguirá Nell para tirar del hilo que le lleve hasta sus orígenes, en Cornualles, a pie de los acantilados. Su historia se remonta a inicios del siglo XX, cuando dos hermosas primas se encuentran y crean un universo propio entre los muros de la sombría Blackhurst, al amparo de las maldiciones de un terrible barco negro y de la pérdida de una ninfa pelirroja.
Al igual que en La casa de Riverton, Kate Morton juega con el potente interés que despierta el mundo femenino en el pasado, cuando las damas estaban confinadas en un encorsetado protocolo que coartaba su libertad. En este caso, la autora, entreteje con un innegable encanto las historias de tres mujeres en sus diferentes tiempos: Eliza en la primera década del siglo XX, Nell en los años setenta del siglo y Cassandra a inicios del siglo XXI. Los continuos saltos en el tiempo dotan a la narración de un ritmo muy acertado que contribuye a mantener un interés constante en la cambiante trama. El Londres dickensiano de la infancia de Eliza, la investigación decidida de Nell, los viajes al Nuevo Mundo del 1900, la emigración a Australia, pintores famosos,... El jardín olvidado se convierte en una colorida paleta de ventanas abiertas a sociedades de otras épocas, a mujeres únicas en tiempos remotos. La alternancia en la narración de la vida de los distintos personajes contribuye a mantener el misterio, que sólo el desenlace desentraña, y constituye una manera muy atractiva de hacer cómplice al lector del conocimiento progresivo de todos los secretos a través de una entretenidísima investigación. Y es que, pese al quizás excesivo dramatismo de algunos pasajes, esta novela se lee con ameno placer y sencillo encanto.

Lector, si te gustó La casa de Riverton, no dudes en embarcarte en esta nueva aventura con las extraordinarias heroínas y los intrincados secretos de familia de Kate Morton. Ah, y de propina, algunos cuentos de hadas de los que ya no se escriben.

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La voz de los muertos de Julián Sánchez

En medio de la noche barcelonesa, el inspector David Ossa conduce hasta un piso de la calle Escudellers tras una llamada de comisaría. Allí encuentra un escenario terrorífico: cuatro cuerpos mutilados, cada uno en una habitación, con signos rituales de tortura, las puertas y ventanas enigmáticamente cerradas desde dentro. El comisario Rosell pone a Ossa al mando de la investigación pero todas las pistas acaban en un callejón sin salida y las presiones políticas le alientan a cerrar el caso lo antes posible. Ossa presiente que la clave del caso está en uno de los muertos pero, a medida que se adentra en esa vía de investigación, los asesinatos se perfilan como una historia mucho más antigua y escalofriante, con raíces que se remontan cíclicas a lo largo de los años. El detective flaquea, por primera vez en su carrera duda de sus habilidades especiales, de su don, del delgado velo que separa la percepción y la verdad.

Pese a que Julián Sánchez confiesa que como lector no se siente particularmente atraído por la novela negra, lo cierto es que con la pluma en la mano ha creado una estupenda historia al más puro estilo thriller policíaco con visos sobrenaturales que poco tiene que envidiar al estupendo John Connolly y a su detective Charlie Parker (Todo lo que muere, El poder de las tinieblas, etc.). Las bazas fuertes de La voz de los muertos son, sin duda, su especial protagonista y la trama de unos asesinatos que se desvela paso a paso al bien pautado ritmo de una interesante investigación que cautiva al lector con facilidad. Pero la nota fresca de esta bien estructurada novela es su narración coral. Cada personaje relata en primera persona y en presente, a tiempo real, lo que está viviendo y pensando, de manera que al lector se le ofrece una mirada muy atractiva y colorista desde distintas perspectivas de cada uno de los protagonistas y sus circunstancias. En el caso de David Ossa, el detective protagonista con dones sobrenaturales, su narración se acerca en ocasiones a puro pensamiento, ideas a borbotones próximas a la técnica del monólogo interior: pensamientos, sensaciones, sentimientos del personaje con un realismo psicológico.

La voz de los muertos es una novela que intriga y sorprende por muchos motivos. Con un ritmo sostenido y la fluidez que su autor no acabó de lograr en su anterior novela (El anticuario), constituye una saga a tener en cuenta a partir de ahora en el panorama de la novela negra. Por el encanto especial de su detective protagonista, por el magnífico escenario de Barcelona en las horas más oscuras, por el tesoro escondido que constituye el estupendo relato de la infancia de Ossa y su breve homenaje a las novelas de aventuras, a Julián Sánchez no se le ha dado nada mal un género del que no es siquiera admirador... ¡con escena de tiroteo (muy buena) incluida!

Lector, atrévete a conocer a David Ossa, detective especial tocado por el leve aliento de la dama oscura de la guadaña. Por cierto, curiosamente esta novela comparte título con la segunda parte de El juego de Ender de Orson Scott Card.