domingo, 29 de julio de 2012

El jardín de los hechizos de Sarah Addison Allen

Claire Waverley vive feliz en la casa de sus ancestros en Bascom, Carolina del Norte, desde que su madre la llevó allí a los seis años de edad huyendo de una vida de vagabundas. La pequeña Claire siempre adoró a su abuela, sus raíces, la seguridad de sentirse por fin en su hogar. Ahora hace años que la abuela murió y Claire ha heredado todas sus recetas prodigiosas y el cuidado de su jardín especial en donde las flores siempre tienen un propósito especial y un manzano rebelde y gruñón se empeña en que todos prueben sus pecaminosos frutos, esas terribles manzanas que te hacen contemplar el acontecimiento más importante de tu vida. Claire ha hecho de la rareza de las Waverley su medio de vida y regenta un próspero negocio de catering. Encantada con su vida, alérgica a cualquier alteración de su rutina, un día descubre horrorizada como la hiedra se está abriendo paso en su cuidado jardín. Eso sólo puede significar una cosa: alguien viene para quedarse en su vida. Y entonces conoce al persistente profesor Tyler, empeñado en enamorarse de ella, y, por si fuera poco, su hermana Sydney vuelve a casa después de más de una década de desaparición. Sydney llega con su hija Bay, sin querer explicar de qué viene huyendo, y dispuesta a quedarse pese a que siempre odió Bascom y su cerrada comunidad. Y es que Bascom cultiva sus propias leyendas, de las que resulta imposible escapar: las Waverly son excéntricas, las Clark son buenas amantes, los Hopkins se casan con mujeres mayores...


Pese a su título, El jardín de los hechizos no es, estrictamente hablando, un libro de magia o de argumento sobrenatural porque Sarah Addison Allen tiene el extraño don de entrelazar elementos que rozan ligeramente lo fantástico con la vida cotidiana de sus personajes y convertirlo todo en una encantadora historia de excentricidad sureña. La naturalidad con la que describe a personajes peculiares, como la premonitoria Evanelle, o las propiedades de flores y plantas del jardín de las Waverly, dotan a toda la novela de un encanto añadido sin que el lector sienta que está leyendo una historia con elementos sobrenaturales. Lejos de encuadrarse tampoco en el realismo mágico, El jardín de los hechizos es una historia de Bascom, un pueblo del sur de los Estados Unidos en donde se convive con la excentricidad de los vecinos con la mayor naturalidad. Y es, sobretodo, la historia de las hermanas Waverly, de cómo aceptan el regalo de un jardín casi medicinal y lo convierten en su modo de vida, de como dos hermanas enfrentadas consiguen sincerarse y aprender a quererse de nuevo. Se trata de una novela agradable, amena y encantadora que sabe explotar sus puntos fuertes -la magia del manzano, la excentricidad de sus protagonistas, el encanto de enamorarse de verdad por vez primera, la mirada inocente de la infancia, unas recetas muy especiales, la esperanza de las segundas oportunidades- para embarcar al lector en un agradable viaje a un peculiar pueblecito de Carolina del Norte. Sarah Addison Allen escribe con fluidez y soltura, mucha gracia y gran acierto, y apenas hay que recriminarle un par de pasajes en donde descuida su concreta y plástica prosa con algunos exabruptos desconcertantes (en la descripción del maltrato de Sydney). Sin duda, una historia estupenda cuyo mayor hechizo recae sobre el lector desprevenido.

Lector, entra en el jardín de las Waverley y déjate seducir por el hechizo de las manzanas más deliciosas de Bascom, Carolina del Norte ¿Te gustan los pueblos pequeños en dónde todos sus habitantes, sus historias, sus manías, rarezas y leyendas familiares se conocen? Esta es tu novela.


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domingo, 22 de julio de 2012

Ángulo de reposo de Wallace Stegner

En abril de 1970, el historiador Lyman Ward vuelve a la casa de sus abuelos en Grass Valley, California, y se instala a vivir solo pese a una dura enfermedad degenerativa que le dificulta el movimiento. Acosado por su hijo Rodman, que quiere ingresarle en un asilo, y molesto por los problemas hippies de la hija de su vecina y asistenta, que le hará de secretaria, Lyman se empeña en escribir la historia de Susan y Oliver Ward, sus abuelos. Susan Burling era una reconocida ilustradora y escritora, y Oliver un apasionado ingeniero de minas y canales. Ambos fueron pioneros en el Oeste americano de las tres últimas décadas del siglo XIX. Continuamente nómadas en un territorio hermoso y salvaje, Susan y sus tres hijos seguían a Oliver allí donde las oportunidades de un trabajo interesante se presentasen. Pero la dificultad en encontrar inversores para algunos proyectos, la codicia humana en otros o la maldición de adelantarse a sus tiempos persiguen a Oliver y debilitan la fe de su esposa en él. New Almadén, Santa Cruz, Leadville, Michoacán, los cañones de Idaho,... Paisajes hermosos y vírgenes, tierras salvajes con su fauna intacta, constituirán el hogar de los Ward, obligados a empezar de nuevo cada vez que se trasladan por los inhóspitos y terriblemente grandiosos escenarios de un Oeste aún por civilizar. 


En minería, el ángulo de reposo es aquel en el que los guijarros, tierras y otros materiales removidos, dejan de rodar y se aposentan inmóviles. 

Lyman Ward, la voz narradora de Ángulo de reposo, explica que su voluntad no es la de escribir una historia sobre la conquista del Oeste sino la de un matrimonio que a simple vista parecía destinado al fracaso. Susan Burling era demasiado señora para el mundo salvaje, demasiado civilizada y culta,  más dama que mujer, y Oliver Ward era más hombre que caballero. Pero pese a la voluntad de Lyman, y la intensidad de sus abuelos, el Oeste se abre paso por su propia fuerza y se convierte en protagonista inevitable de Ángulo de reposo. Para Susan el Oeste no era un nuevo territorio que se estaba creando sino uno antiguo que se reproducía porque las damas apasionadas de la cultura se llevaban con ellas todo lo que más amaban, y se sentían por siempre exiliadas del este, de ese Nueva York -en el caso de Susan- lleno de teatros y publicaciones, de galerías de arte y de tertulias intelectuales. Para Oliver, el Oeste era la aventura, la oportunidad de sentirse realizado desempeñando nuevos trabajos y proyectos, tan grandiosos y llenos de imaginación, que sólo tenían cabida en esa nueva tierra por civilizar. Al Oeste llegaba toda clase de personas, lo mejor y lo peor de la sociedad americana de la época. Especuladores, buscadores de oro, delincuentes fugados, asesinos... Pero también ingenieros de Oxford y de Harvard, recién licenciados en el MIT en busca de la experiencia, capitalistas ingeniosos, aventureros, amantes del progreso. Todo estaba allí a finales del siglo XIX: la desesperación y la riqueza. 

Wallace Stegner, apasionado de la Historia y gran conocedor del Oeste, retrata simultáneamente en Ángulo de reposo la vida de cuatro generaciones de la familia Ward, personas únicas y luchadoras que nunca se rindieron ante las adversidades. Con una prosa contundente, magistral, única, Stegner convierte en obra maestra este Premio Pulitzer de literatura, ya considerada como una de las mejores novelas de la narrativa norteamericana. El lector disfrutará de unos personajes carismáticos, sólidos, hijos de su época y circunstancias, casi reales gracias al talento de Stegner. Pero sobretodo se verá sobrecogido por la inmensidad de un Oeste salvaje y hermoso, todavía rebelde a los intentos de civilización de los primeros colonos. Destaca la delicada belleza de la metáfora del ángulo de reposo, de unos guijarros que ruedan sin cesar durante tres generaciones hasta que se aposentan, quizás demasiado cruelmente, en la inmovilidad forzada del narrador. Sin duda, una novela que se disfruta por su estilo, su elegancia, sus reflexiones y ese contraste, pretendidamente buscado, entre las relaciones de género de la época victoriana y la explosión de libertad que supuso el movimiento hippy de los años 70 en Norteamérica.

Merece especial mención la magnífica y cuidada edición de la editorial Libros del Asteroide.

Lector, aquí tienes una novela tan grandiosa como sus paisajes y personajes, no te la pierdas.

También te gustará: Cuatro hermanas; Una temporada para silbar; El castillo de cristal

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lunes, 16 de julio de 2012

El mayor Pettigrew se enamora de Helen Simonson

El mayor Pettigrew vive en la casa de sus ancestros en el pueblecito costero de Edgecombe St. Mary, donde los cambios nunca son bienvenidos. Cuando recibe una llamada de su odiosa cuñada para informarle de que su único hermano ha muerto, el mayor se siente súbitamente desvalido. Hace muchos años que perdió a su esposa y la muerte de su hermano le hace pensar en la soledad que lo rodea. Algo aturdido, abre la puerta de su casa sin pensar, sumido en el dolor de la llamada telefónica, y tropieza con la señora Ali, la amable viuda de origen paquistaní propietaria de la tienda de ultramarinos del pueblo. En un momento de debilidad, la señora Ali se cuela en la vida del mayor para iluminarla con relatos de Kipling y té recién hecho. Inician así una amistad que les enriquecerá de las más sorprendentes maneras y que desagradará profundamente a los conservadores habitantes de Edgecombe St. Mary. Pero ni siquiera los cambios más recientes, como la lucha por la herencia de las Churchills o la misión de rescate del pueblo de su vecina Alice, conseguirán alterar lo más mínimo la extraordinaria flema británica, el genial sentido del humor o los sólidos valores morales del mayor Pettigrew.


El mayor Pettigrew se enamora es una magnífica historia que destila el más apurado y tradicional encanto inglés de principio a fin. Desde el primer capítulo es imposible que el lector no se rinda incondicionalmente al mayor Ernest Pettigrew, un personaje único por su aplomo, su educación, sus gustos literarios, su sentido del honor (y del humor), su bondad y un ingenio divertidísimo que derrocha en unos estupendos diálogos para castigar a los idiotas con un sano sarcasmo y a los maleducados con sutil ironía. Helen Simonson nació en Inglaterra y pasó su adolescencia en un pueblo de Sussex, circunstancia que se ve reflejada en el profundo conocimiento y desenvoltura de la que hace gala al describir las costumbres arraigadas, habitantes y paisajes de Edgecombe St. Mary. El carácter reservado de los caballeros del lugar, el molesto liderazgo de la señora metomentodo y su grupito seguidor, la resistencia al cambio y la conservación de las rígidas diferencias sociales (fiel reflejo en el club de golf o en el comportamiento de Lord Dagenham) retratan con acierto y muy graciosamente esta comunidad del sur de Inglaterra. Simonson escribe con fluidez y soltura, sin que le tiemble el pulso -ni la trama- incluso cuando se adentra en cuestiones racistas, culturales o religiosas. Sabedora de que su personaje principal es extraordinario, lo convierte en protagonista y héroe acuciado por los cambios en un momento de su vida en el que pensaba que ya no se vería sorprendido por nada. Con esta estupenda prosa y unos diálogos brillantes, geniales, mordaces, muestra del mejor humor inglés, Simonson se estrena en la novela de ficción con una historia inteligentemente divertida, hermosa y original, y un protagonista inolvidable. Desmerece quizás, para el lector más crítico, un agitado final que desentona un poco con la delicadísima (una genial sensibilidad de la autora en cuestión de gestos y palabras no pronunciadas) y exquisitamente elaborada relación del mayor Pettigrew y la señora Ali.

Lector, entra en Rose Lodge, siéntate junto a la chimenea y saborea una buena taza de té mientras escuchas a la señora Ali recitar poemas de Kipling. Seguro que caerás en las redes del estoico encanto del mayor Pettigrew, es inevitable.


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martes, 10 de julio de 2012

Las verdaderas confesiones de Charlotte Doyle de Avi (Edward Irving Wortis)

Corre el año 1832 en Inglaterra cuando Charlotte Doyle, una delicada muchacha de trece años, termina sus estudios en la Escuela Barrington para Chicas Brillantes y se dispone a regresar a Estados Unidos con su adinerada familia. Su padre, importante exportador de algodón de Rhode Island, lo ha dispuesto todo para que Charlotte vuelva a casa en uno de sus barcos mercantiles, bien acompañada por dos familias americanas que también regresan a casa desde el puerto de Liverpool. Pero cuando la chica llega a los muelles y su mozo de carga descubre que va a embarcar en el Halcón del Mar, a las órdenes del Capitán Jaggery, deja el baúl de viaje junto a su propietaria y sale corriendo. Nadie parece querer siquiera acercarse a esa hermosa goleta y el nombre de su capitán se pronuncia con terror. Sin embargo, el señor Grummage, siguiendo las instrucciones del padre de Charlotte, se asegura de hacerla subir a bordo pese a que no hay ni rastro de las otras dos familias que deberían acompañarla en su viaje. La pequeña señorita Doyle cruzará sola el Atlántico a bordo de un extraño barco de terrible reputación y las enseñanzas de la Escuela Barrington para Chicas Brillantes no parece que la haya preparado para lo que le espera.
Nota: La imagen a continuación pertenece a la preciosa y cuidada edición en catalán de Editorial Bambú, que es la que he leído. La ilustración de la portada ganó el Premio Junceda 2011 y la labor de esta editorial es destacable por su mimo y buen hacer (ni una errata, ni una falta). La imagen refleja con acierto la historia y la atmósfera que va a encontrarse el lector en estas estupendas páginas.


"No hay demasiadas chicas de trece años acusadas de asesinato, llevadas a juicio y declaradas culpables (...). Si las ideas fuertes y la acción os ofenden, no continuéis leyendo." 

Así empieza Las verdaderas confesiones de Charlotte Doyle, una estupenda novela de aventuras al más puro estilo de los clásicos con un toque de originalidad irresistible. Esta es la historia de cómo cambió la vida de una señorita de buena familia de la época victoriana, que embarcó como una delicada pasajera y terminó siendo un miembro más de la tripulación. Irving juega con suspense, mucha acción y giros imprevistos para mantener la atención de un lector gratamente sorprendido por un escenario único, como lo es el Halcón del Mar, una protagonista inusual, la insignificante Charlotte, y unos personajes extraordinarios. El lenguaje del autor es elegante, flexible, sorprendentemente ágil y descriptivo, con un vocabulario marítimo preciso y una excelente adaptación histórica al período de principios del siglo XIX. Narrada en primera persona, desde el punto de vista de la protagonista, la pequeña Charlotte cambia y madura a lo largo de toda la travesía convirtiéndose en un personaje rico, matizado, que evoluciona a través de su experiencia emocional. Pocas veces la literatura de aventuras muestra unos personajes tan bien dibujados y con similar evolución personal a los protagonistas que el lector encontrará en esta novela. Acción, conspiraciones, amistad, traiciones, aprendizaje, misterio... Todos los ingredientes de los clásicos en una estupenda y original novela escrita a finales del siglo XX que sabe recoger el encanto de una prosa elegante y precisa al servicio de una trama magistralmente pautada. Destaca el delicado detalle de la lucha por evitar la marginación y tomar las riendas de su propio destino de dos personas que, por su género y su color de piel en 1832, apenas tenían poder de decisión en la sociedad de la época. Y, por supuesto, el maquiavélico juicio contra Charlotte, donde la retorcida y malvada prosa de cierto personaje consigue que el mal triunfe sobre la verdad en una acertada parodia sobre los discursos de los abogados y la falta de justicia en los tribunales.

Lector, si te atreves a embarcar en el Halcón del Mar prepárate para vivir una aterradora y emocionante aventura a las órdenes del más despiadado de los capitanes. Pero, por si te lo preguntas, no, no hay piratas.

También te gustará: La ciudad invisible; Benny y Omar; La última oportunidad

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miércoles, 4 de julio de 2012

El secreto del tío Óscar de Fernando Trujillo Sanz

Lucas acompaña a su padre a la lectura del testamento de su recién fallecido tío Óscar. Su sorpresa no puede ser mayor cuando el abogado le comunica que su tío le ha dejado su coche preferido, un estupendo escarabajo negro al que dedicó muchísimo tiempo de trabajo. Sus primos no parecen estar demasiado contentos con la decisión póstuma de su padre pero cuando el señor Todd le da las llaves del coche a Lucas, poco pueden hacer. Encantado de disponer de un vehículo tan especial, Lucas empieza a ir a la facultad en su nuevo coche. Pero el escarabajo tiene un comportamiento extraño, como si tuviese vida propia: aparece en lugares distintos de los que estaba estacionado, arregla sus propios desperfectos, conduce solo... Lucas quiere hablar con su tía del coche pero la policía ha abierto una investigación sobre la muerte de Óscar; después de todo parece que no fue un accidente.


La imaginación de Fernando Trujillo es irresistible. Si en La guerra de los Cielos, junto a César García, ya planteaba unas premisas muy atractivas como escenario de una guerra entre ángeles y demonios con unos personajes carismáticos, en El secreto del tío Óscar Trujillo vuelve a seducir al lector por su originalidad y frescura al presentar dos protagonistas muy atractivos: el simpatiquísimo y honrado Lucas y el misterioso escarabajo. Sin artificios ni trampas argumentales, con una prosa directa, sencilla y natural incluso en los estupendos diálogos, el autor presenta una buena historia aderezada por un toque de magia y una pizca de ingredientes sobrenaturales. Interesante desde el primer capítulo, en el que se inicia el misterio -casi al estilo más clásico del género- con la lectura de un testamento, un personaje excéntrico (Todd) y un legado inesperado, El secreto del tío Óscar es una novela que se lee en un suspiro y se disfruta por su fresca honestidad, su original argumento y su buen sentido del ritmo. Como en las mejores historias, el misterio no se aclara hasta el final (un final que deja abierta la puerta del garaje) y la última sorpresa es la guinda del pastel.

Lector, ¿te apetece dar una vuelta con Lucas en su nuevo coche? Conoce el misterio que envuelve la curiosa herencia del tío Óscar.


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domingo, 1 de julio de 2012

El Club Jane Austen de Carmen y amig@s

Carmen, del estupendo blog Carmen y amig@s, nos confiesa su hechizo janeausteniano y nos propone un Club Jane Austen para conmemorar el nacimiento (16 de diciembre de 1775) de esta gran autora de las letras británicas.


Su propuesta es muy sencilla: cada voluntario de este recién estrenado club se compromete a publicar el 16 diciembre la reseña de una de las obras de la autora, a su elección. La iniciativa ha sido todo un éxito y, en pocas horas, Carmen, que modestamente sólo pedía a seis voluntarios para los seis títulos más conocidos de Jane Austen, se ha encontrado con un alud de amig@s con ganas de participar. Y es que los janeaustenianos del mundo somos muchos.

Serendipia participará con la reseña de La abadía de Northanger. Aunque os confieso, lectores, que mi debilidad sigue siendo Orgullo y prejucio. Carmen nos ha descubierto su preferencia por Persuasión ¿Y cuál es vuestra obra de Jane Austen favorita?

Para conocer más detalles de esta iniciativa de Carmen, podéis visitar la entrada original de su blog aquí.

¿Os apuntáis?

Para ir preparando el aniversario, aquí tienes lector una selección de títulos reseñados en Serendipia relacionados con Jane Austen y su obra:
Orgullo y Prejuicio de Jane Austen
El club de lectura Jane Austen de Karen Joy Fowler
El grupo de lectura de Elisabeth Noble
La librería de las nuevas oportunidades de Anjali Banerjee