lunes, 29 de octubre de 2012

Algún día este dolor te será útil de Peter Cameron

El día en el que su hermana Gillian decide que su nombre se pronuncia con "g" fuerte, mamá vuelve de su viaje de novios en Las Vegas con la noticia de que acaba de abandonar a su tercer y más reciente marido porque le ha robado las tarjetas de crédito mientras dormía. James vive en un buen barrio de Nueva York con Gillian y su madre, y está a punto de entrar en la universidad de Brown. Sus únicos amigos, con los que le gusta hablar de verdad, son su abuela materna y John Webster, el encargado de la galería de arte que regenta su madre. James no es feliz y lo sabe. No quiere ser como su padre, ni como su madre o su hermana, no quiere llevar una vida absurda y hablar todo el día de trivialidades u obviedades. La gente de su edad no le gusta y sueña con mudarse a una casa en el Medio Oeste para poder leer a Trollope con tranquilidad y no tener que hablar con sus semejantes. A su alrededor, nadie le comprende, ni siquiera la terapeuta a la que sus padres le obligan a ir. Y es que ni el propio James acaba de comprenderse del todo porque a veces incluso él mismo se sorprende de lo que hace.


Algún día este dolor te será útil es la primera novela de Peter Cameron (Nueva Jersey, 1959), licenciado en literatura inglesa y con una larga trayectoria de profesor universitario. Cameron concede la narración en primera persona a su protagonista, James Sveck, un chico demasiado mayor para seguir siendo un adolescente pero que tiene miedo de convertirse en el adulto que nunca quiso ser. El interés y la originalidad de esta novela reside precisamente en ese punto de inflexión en la vida del protagonista. James es inteligente y su análisis de la realidad que le rodea es tan preciso que resulta desalentador. Las convenciones sociales le resultan absurdas, la hipocresía del lenguaje y su incorrecta utilización le fastidian, hasta el sistema educativo le resulta una amenaza de estandarización por la que no quiere pasar. Pero en el fondo, pese a su claridad de juicio y a su resistencia a rendirse a lo convencional y al absurdo, James tiene miedo de equivocarse, de tomar las decisiones equivocadas. Por eso le cuesta avanzar y dejar atrás una etapa de su vida en la que nada de lo que hacía era tan trascendente puesto que las decisiones más adultas son las que todavía están por tomar. El lector se divierte con James, con su visión de la vida -incluso de su perro-, se preocupa, se identifica a veces con sus manías y pensamientos, se impacienta (¡crece, James! deja de comportarte como un adolescente desorientado y confuso) y se irrita (maldito niño rico que podría tener una vida tan fácil). Pero nunca se queda indiferente.

Algún día este dolor te será útil es una novela para disfrutar. Original, divertida y aguda, ofrece al lector el punto de vista crítico de una persona inteligente pero desorientada, que es infeliz precisamente por esa inteligencia que le otorga una mirada tan clara sobre el mundo que le rodea. Pero también es una lectura que invita a reflexionar, con sensibilidad y clarividencia, siempre a través de su protagonista, el cambio de paradigma y la incertidumbre que supuso para muchos neoyorquinos (y ciudadanos del mundo) el atentado del 11 de septiembre de 2001 sobre las torres gemelas: la intranscendencia y precariedad de lo establecido, la importancia de no desperdiciar el tiempo en algo inútil o aburrido porque no se sabe cuánto tiempo se tiene, la culpabilidad, etc. Peter Cameron nos presenta un personaje extraordinariamente bien construido, coherente con su momento y su geografía, con una inteligencia reacia a integrarse en la hipocresía del mundo que lo rodea porque nadie quiere oír la verdad sin filtros de un James inconsolable en su desdicha. Una estupenda lectura que sorprenderá por su visión y sinceridad pero también por un personaje con un punto de vista consecuente de la vida, la sociedad y el momento histórico, que le ha tocado en suerte.

Lector, Peter Cameron no te puede garantizar que James vaya a caerte bien pero conocerle quizás te plantee algunas preguntas propias. No te dejará indiferente.


Recibí este libro por cortesía de PriceMinister y su estupenda iniciativa de hacer participar a los blogs en la elección de los mejores libros del año y sus reseñas. Me animé a participar con este título y lo he disfrutado muchísimo, así que muchas gracias a PriceMinister por su iniciativa y a Isi (fromisiblog) por hacernos partícipes y colaborar con su buen criterio.



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Algún día este dolor te será útil

jueves, 25 de octubre de 2012

Una chica años veinte de Sophie Kinsella

Lara acaba de montar una agencia de cazatalentos con su mejor amiga, Natalie. Pero Natalie ha desaparecido en Goa y se suponía que ella era la experta consultora. Además su novio la ha dejado plantada por e-mail sin más explicaciones. Sus padres pasan a recogerla para ir al funeral de la tía abuela Sadie Lancaster, una anciana de 105 años de la que nadie parece saber casi nada. Encontrarse en el funeral con su tío Bill Lington, dueño del imperio Lington Café, y con su insoportable hija y esposa es demasiado para Lara. Pero a punto de finalizar el triste sepelio, sin flores ni discursos sobre la vida de la desconocida tía abuela, a Lara se le aparece el fantasma de Sadie cuando era joven: una hermosa chica años veinte que anda desesperada por encontrar su collar. Nadie más parece ser capaz de ver u oír al fantasma de Sadie, así que a Lara no le queda otro remedio que ayudarla a encontrar el dichoso collar. Pero lo que empieza siendo una alocada aventura y muchos quebraderos de cabeza, se convierte en el descubrimiento de una hermosa historia de consecuencias inimaginables y una entrañable amistad entre Sadie y Lara, más allá del tiempo y de la muerte.


A diferencia de otras novelas de este género, Una chica años veinte aporta varios elementos que la hacen original y divertida, distinta, como la historia de Sadie o las alocadas aventuras de Lara a merced de los designios de un fantasma. Lejos de resultar superficial o estúpidamente glamurosa, Lara es una protagonista noble, sincera y muy próxima al lector porque sus tribulaciones, antes de conocer al fantasma, podrían ser las de cualquiera. Pero lo que realmente hace especial esta entretenidísima lectura es la transformación de la relación entre Sadie y Lara, la toma de conciencia de que nadie pasa por la vida durante tanto tiempo sin dejar huella de su existencia. Y es que Sophie Kinsella sabe cómo conducir al lector a través del descubrimiento y la sorpresa hasta conseguir emocionarle. Si bien es cierto que no se trata de una gran novela, lo cierto es que tiene buenos personajes, un ritmo sostenido y algunos giros argumentales muy divertidos. Además, la incorporación de personajes e historias de los años veinte en Londres ofrece una pincelada muy interesante en el argumento, así como un eco agridulce de aquellos tiempos (los felices y alocados años veinte de una juventud diezmada y traumatizada por la guerra más terrible del continente hasta la fecha). Kinsella vuelve a sacarle partido a su sano sentido del humor, a su simpática prosa y a sus entrañables personajes femeninos, para atrapar al lector más inesperado en una historia de fantasmas con mucho encanto y poca trascendencia.

Lector, márcate un charleston de la mano de Sadie y relájate con un poco de diversión fácil y sencilla.


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lunes, 22 de octubre de 2012

Isla de Nam de Pilar Alberdi

Los habitantes de la isla de Nam se agrupan alrededor de un extraño náufrago que habla una lengua incomprensible. Pero la sinceridad de sus sentimientos es tan intensa que no pueden evitar acercarse a escuchar su historia. Y es que el extranjero no es un náufrago del mar sino de una Venecia lejana en la que una vez estuvo su vida y su amor. Elisa, Elisa, Elisa. El nombre ronda los labios del extranjero y le llena los ojos de luz y de tristeza. Ella lo era todo para él y él incumplió la única promesa de no abandonarla jamás. Él que era príncipe y paje de todos sus cuentos, que no tenía más que llevarle rosas para empezar de nuevo. "¡Escuchad, escuchad! Gentes de Nam... Ella contaba cuentos y yo era un mercader en Venecia."


Isla de Nam es una novela breve, casi un cuento, en el que Pilar Alberdi juega con una estructura flexible de tiempo y espacio al servicio de una historia que se cuenta como una "rueda de oración", como un cilindro que da vueltas sobre su eje y "sus piadosas palabras de amor van hacia todos los seres sintientes del universo (...)". El estilo de la autora es muy personal y marcadamente poético, mucho más acusado que en Los cuadernos de la señora Bell seguramente por la circunstancia de que Isla de Nam es una historia de tintes más fantásticos que realistas, más propicia a esta licencia poética. La narración es hermosa y musical, un arrullo constante para un lector que, además de la historia de Elisa y Giacomo, de Marco Polo y la Venecia de las maravillas, intuye de fondo el sonido de las olas rompientes contra las costas de Nam. Sin duda, una bella fábula que se disfruta tanto por su peculiar manera de ser contada, por el ritmo sincopado y triste de sus palabras, como por la historia en si.

Lector, deja que Giacomo te lleve hasta la isla de Nam donde los niños, los adultos y los ancianos todavía saben reír. Serán unas vacaciones muy breves pero valdrán la pena.

También te gustará: Los cuadernos de la señora Bell

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jueves, 18 de octubre de 2012

La estrella peregrina de Ángeles de Irisarri

Don Robert y doña Poppa, los condes de Conquereuil, en la Bretaña francesa, son felices en sus heredades, en sus vidas y en su matrimonio, pues se casaron por amor, cosa rara para la época. Corre el Año Mil de nuestra era y los amantes esposos se reencuentran tras el regreso de don Robert de hacer la guerra a las órdenes de su señor el duque Geoffrey de la Bretaña. Sólo un hecho ensombrece la dicha del conde de Conquereuil: Lioneta, su segunda hija, es enana, un ser horripilante y deforme que anda escondida tras las faldas de su madre, harta de levantar exclamaciones de espanto entre las gentes. Don Robert se siente malo ante la presencia de la niña, no puede evitarlo. Su esposa intenta restarle importancia, colmándole de cariño, hablándole del enanismo de su antepasado el rey don Pipino el Breve -llamado así por su talla, que no por la cortedad de su reinado- y desviando su atención paternal a la belleza de Mahaut, la primogénita. Pero don Robert no halla consuelo y acaba disponiéndolo todo para realizar a la pequeña un exorcismo, no fuese que su escaso crecimiento se debiera a cosas del demonio. Acosada por la desgracia, doña Poppa decide peregrinar a Santiago de Compostela, en las Galicias, para pedirle al santo que perdone sus pecados y los de su marido, y por ver si Lioneta crece siquiera un palmo y Mahaut marida bien. El viaje desde la Bretaña es larguísimo y lleno de peligros pues, aunque lleve una gran hueste que la protege y acompaña, el camino está lleno de bandidos, de moros en las Hispanias, de reinas y nobles prodigiosas, y de unos espeluznantes peregrinos que se azotan sin descanso y gritan a los cuatro vientos el fin del mundo camino de Finisterre.


La estrella peregrina es la magnífica aventura de una condesa bretona y su interminable séquito en tierras de una Hispania azotada por Almanzor en vísperas de lo que algunos consideran el fin del mundo. Con el personalísimo estilo de Ángeles de Irisarri, su rica prosa de ecos castellanos de otro siglo, su estupendo sentido del humor y sus extraordinarios personajes, el periplo de doña Poppa y sus hijas no dejará indiferente a ningún lector. Reyes ausentes luchando contra el moro, reinas regentes, reinas cansadas y empobrecidas, reyes menores de edad, la señora del aire de Nájera, un hombre que sólo conoce su futuro pero que ha olvidado su pasado, un eunuco convertido en niñera, un libro prodigioso que bien vale un carro de emperador... Ángeles de Irisarri va tejiendo la magia de una historia extraordinaria, de un viaje larguísimo bajo un cielo a veces estrellado pero siempre clemente con estos originales peregrinos que se aventuran, pese a los peligros de la ruta y la incerteza de sus ruegos, por el Camino de Santiago a finales del Año Mil. Bajo la interesantísima perspectiva de la historiadora, pero también de la mujer, de la escritora, de la obradora de prodigios que sin duda es esta gran autora, el lector se verá inmerso en una epopeya única que le mantendrá en vilo hasta la última página. Destaca la divertidísima confusión de la condesa con las múltiples versiones históricas de las gestas de Carlomagno que va encontrando según las tierras por las que pasa; la desolación y el desamparo de una época de guerra entre las religiones de la Península; el interés de unos personajes únicos, magníficamente construidos, entrañables, sorprendentes, que se convierten en imprescindibles compañeros de viaje de esta lectura singular; y el encantador regalo -la complicidad con sus lectores- de la aparición, a veces tan solo referencia de sus periplos, de personajes de otras novelas de Ángeles de Irisarri como Mínimo o la doña Uzea de Las damas del fin del mundo, entre otros.

Lector, no te pierdas esta hermosa joya de la literatura, regalo de la siempre divertida y extraordinaria prosa de Ángeles de Irisarri. Disfruta de la singular aventura histórica de doña Poppa, que emprendió el Camino de Santiago con un séquito de doscientas personas a finales del Año Mil.


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domingo, 14 de octubre de 2012

Sal de mis sueños de Fernando Trujillo Sanz

Tengo que sacar buenas notas en el instituto o mi padre, un insoportable hombre perfecto dueño de una empresa sin escrúpulos, me cambiará a una escuela privada. No quiero separarme de Iván, mi mejor amigo, pero la bruja de matemáticas me lo está poniendo difícil y mi profe de Historia, Tedd, me produce un repelús que ni os cuento cada vez que me llama la atención por alguna trastada de las mías. Lo mejor son las campanas para jugar al billar con Iván y los partidos de futbol del instituto, aunque tenga algunos problemillas con el chulito de Eloy, y la guapísima Claudia no me haga ni caso pese a tenerme loco de atar. Pero últimamente todo en mi vida se ha trastocado, mis sueños se han vuelto extrañamente inquietantes y reales, hasta traspasar los umbrales de la vigilia. Cada vez que me duermo se me aparecen dos niñas idénticas, diferentes solo en el color de su pelo, que se pasan la una a la otra un curioso bastón para poder hablar conmigo. La morena me odia y me produce desconfianza pero la rubia es un encanto a la que es imposible no seguirle el juego. No sé a quién contárselo y no sé qué quieren de mí, pero esto cada vez se vuelve más peligroso.


 Imagen cortesía de Fromisiblog

Sal de mis sueños es una novela poblada de personajes estupendos y escenarios oníricos que amenazan con volverse muy reales. Fernando Trujillo vuelve a encantar a los lectores con un protagonista carismático que descubre que su vida no es tan normal como había creído siempre. Con una prosa mucho más decidida, firme y fluida que en El secreto del tío Óscar, pero con el mismo encanto y la misma magia que encandila a todo lector que se asoma a cualquiera de sus libros, Trujillo aporta imaginación y originalidad a toneladas. Sencillo, sin pretensiones, pero con una trama bien urdida, en absoluto predecible, y unos personajes extraordinarios, cada vez más sólidos y ricos, el autor consigue marcar la diferencia en el campo de la literatura fantástica aportando novedad y frescura. La peligrosa interacción entre el mundo de los sueños y el real, la inquietante presencia de dos gemelas, la relación del protagonista con sus padres y sus profesores, o el nostálgico encanto de patio de colegio y de un portero apasionado son muchos de los atractivos de Sal de mis sueños. Destaca, sin embargo, el divertidísimo baile de personajes del universo de Fernando Trujillo, que despierta una inmediata complicidad con el lector familiarizado con sus obras. Por eso, en Sal de mis sueños, el protagonista se tropieza con la encarnizada lucha a espada entre dos ángeles idénticos contra un demonio bellísimo (salidos de las páginas de La guerra de los Cielos), el enfrentamiento de dos hombres opuestos en blanco y negro (El secreto de Tedd y Todd), un profesor de Historia aparentemente ciego con un sentido del equilibrio y la justicia propios (El secreto del tío Óscar), unos presos peculiares (La prisión de Black Rock), etc. El universo de este estupendo autor es una cautivadora e inesperada sorpresa que se disfruta a la vuelta de cada página, y Sal de mis sueños es un buen ejemplo de ello.

Lector, pese a que estas gemelas puedan quitarte el sueño vale la pena arriesgarse y disfrutar de una de las historias más divertidas y geniales de Fernando Trujillo.


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martes, 9 de octubre de 2012

Escrita en tu nombre de Amelia Noguera

Cloto, Láquesis y Átropo, hijas de Zeus, deciden el destino de los hombres desde el albor de los tiempos. Se llevan bien, qué remedio, pero todavía les sorprende que la mayoría de humanos haya reducido a una sola deidad a los destinatarios de sus oraciones. Ellas saben que entre tres la culpa se reparte mejor. Quizás por eso Madga, Malena y Magdalena se repartan el alma y la piel de la misma chica perdida que un día conoce a Omid. Magdalena sabe, con todos sus yo cambiantes, que ha perdido mucho por el camino, que las heridas que le dejó Mario son profundas y todavía no han cicatrizado bien. Pese al miedo paralizador de Magda, Malena quiere darle una oportunidad a ese hombre bueno que ha aparecido en su vida para despertarle el cuerpo y conmoverle el alma. Omid, un iraní nacido en el Reino Unido que vive en España, también lleva un pesado bagaje a sus espaldas, culpa y dolor que le lastran pese a que desde que conoce a Malena se siente más cercano a perdonarse a si mismo. Las tres Moiras observan, tejen y cortan los hilos, apuestan sobre el cambio de la fortuna, sobre las vueltas del destino, de los mortales en busca de luz y esperanza de esta buena historia.


Como en el ancestral teatro griego, Amelia Noguera inicia esta obra con la presentación de las diosas, las tres Moiras que deciden el destino de los hombres, y se dirige a su público en plural, pues sabe, desde el principio, que debe ganarse su atención. Y lo consigue. Noguera escribe con ilusión y enérgico ritmo, con una sencillez tan desprovista de pretensiones y barroquismos que desarma al lector desde las primeras páginas y lo envuelve con suavidad, casi imperceptiblemente, en la historia de Malena. No hay equilibrios gramaticales ni originales bailes sintagmáticos, pero sí una sólida voz narradora de gran sensibilidad e infinita esperanza. Su protagonista femenina, tres voces que comparten piel, se gana la complicidad del lector por su fragilidad, tan humana, y su proximidad (simpatía que se agrava si el lector fue adolescente durante los años ochenta del siglo pasado). Y Omid, cuyo nombre significa esperanza, aporta una de las historias más hermosas y tristes de toda la novela: la de un Irán transformado, la de un hombre bueno que no sabe perdonarse, la de una madre que ha perdido tanto, la de unos niños que no quieren ser soldados. Pero sin duda enriquecen esta estupenda novela las pequeñísimas historias de todo un mosaico de personajes secundarios que se asoman apenas un momento en estas páginas, siempre a merced del caprichoso tejido de las Moiras. Un hombre que apuesta por cambiar su suerte, una madre que regresa junto a sus hijos justo a tiempo de no volverse invisible, una doctora que decide darse una segunda oportunidad y abrir su corazón, una anciana que rebobina a voluntad los momentos más felices de su pasado... Pequeñas vidas que pasan, apenas perceptibles para Malena y Omid, a veces maltratadas por la vida tan injusta, pero siempre llenas de esperanza por esos giros del destino. Además de este hermoso baile de personajes secundarios, que tanto aportan y enriquecen una historia que podría haberse quedado en mucho menos sin su presencia, destaca por su belleza la infancia de Omid junto a su familia; la conmovedora decisión de su padre; la imagen, casi cinematográfica, de la entrada de Magda en la iglesia el día de su boda; la reflexión de Omid sobre su cofre de momentos preciosos, porque al final lo único que queda son esos momentos; o el escenario de una Roma siempre insuperable en el encuentro de los protagonistas. Poco más se puede decir sin estropear la originalidad, frescura y sorpresa de este libro.

Lector, he aquí una historia que a simple vista puede despistarte así que permanece atento a sus páginas porque la riqueza y luz que derrochan tienen mucho que aportarte. Shhhh!! Escucha... Cloto, Láquesis y Átropo hacen sus apuestas.


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Este libro llegó a mí gracias a la iniciativa de Kayena de organizar El Libro Viajero, y por cortesía de su autora, por supuesto, a la que le llegará algún día de vuelta con un montón más de palabras hermosas. Mil gracias a las dos.



Serendipia te recomienda que no te pierdas la reseña de Marilú en Cuentalibros, quién leyó Escrita en tu nombre antes pero que tuvo el bonito detalle de preguntarme qué me parecía, la paciencia de esperarme para publicar juntas nuestras respectivas reseñas y el encanto de las hadas del té de la fruta. No os perdáis su estupenda reseña aquí:



martes, 2 de octubre de 2012

Y si fuera un ángel de Keith Donohue

Una de las noches más frías del año, Margaret Quinn oye cómo alguien llama a su puerta. En su umbral hay una niña flaca, con gafas, pelo rubio, de unos ocho años y con los labios azules, que le pide cobijo. Margaret le pone nombre, Norah, y la acoge sin preguntas, sin ruegos; hace demasiado tiempo que vive a solas el dolor y el vacío abismal de las ausencias, quizás esa pequeña no sea más que la respuesta a sus oraciones. El solo roce de su manita en la espalda, el olor a champú infantil de su cabello desastrado, son lo más parecido a un cálido consuelo desde que Erica, su hija, huyó de casa siendo adolescente para no volver jamás, desde la muerte de su marido. Margaret vive recluida y en el pueblo todos la consideran una pobre anciana excéntrica, pero la llegada de su nueva inquilina la obligará a volver salir de casa, a volver a la vida. La señora Quinn hará pasar a Norah por su nieta recién llegada de Nuevo México que viene a quedarse una temporada con ella, y la matricula en la escuela con su apellido. Cuando Sean Fallon, un niño solitario y desconsolado por la pérdida de su padre, aparece por el jardín de Margaret, ésta lo recluta sin dudar para que acompañe a la niña cada día al colegio. A través de la fascinación que ambos sienten por la naturaleza que les rodea (aves, árboles, huellas de zorros en la nieve), Norah y Sean trabarán una amistad única que rescatará al niño de la tristeza y llenará la casa de Margaret de cariño y risas. Pero ¿Quién es Norah? ¿De dónde viene? ¿Cómo ha podido traer tanta paz, tanta esperanza, tanto consuelo en tan poco tiempo? Cuando Diane, la hermana de Margaret, viene a pasar unos días con ellas empieza a hacerse las preguntas adecuadas para devolver a la señora Quinn su tesoro más preciado.


Resulta sorprendente que un doctor en lengua y literatura inglesa tan serio como Keith Donohue sepa bordear el límite de lo fantástico y presentar al lector unas protagonistas femeninas tan detalladamente sensibles. Donohue observa las profundidades del alma de sus personajes y comparte con el lector los anhelos, deseos y penas de cada una de ellas con naturalidad y delicadeza. Y si fuera un ángel es la historia de una pérdida irremediable, terrible, una doble pérdida (la de una hija y una madre), de una herida imposible de curar hasta que no llega Norah. La niña misteriosa que dice ser un ángel no sólo aporta consuelo a una Margaret huérfana de cariño, sino que además guía a Diane y a Sean por caminos más  esperanzadores. Donohue juega constantemente con realidad y ficción, con los fantasmas que rodean a sus protagonistas, con las alucinaciones que tienen vida propia. De gramática elaborada y vocabulario preciso, su prosa es eficaz a la hora de describir ese juego de luces y de sombras, ese equívoco en torno al misterio de Norah. Y es ese juego de posibilidades, ese misterio delicado como un velo, como la incidencia de la luz en la etérea figura de la niña, el que dota a esta historia de un encanto especial. Lástima que Donohue fuerce un poco las cosas al final.

Y si fuera un ángel es una novela sólida, que plantea con delicadeza y mucho acierto el mundo interior de sus protagonistas. Destaca especialmente la propuesta que hace al lector de un juego de posibilidades, de coincidencias, de señales y alucinaciones, un baile delicado y tierno que Donohue orquesta con mucho acierto excepto hacia el final. Una buena lectura a la que le sobran páginas: toda la trama de la huida de Erica (la segunda parte del libro) es repetitiva y superflua, puesto que la historia ya funcionaba perfectamente bien con Margaret, Norah y Sean, los tres vértices de un triángulo lleno de soledad que cambiará gracias a su encuentro.

Lector, aunque este autor te proponga un juego de adivinanzas pronto olvidarás seguir preguntándote sobre Norah ¿qué importa quién sea o de dónde venga si trae las manos tan llenas de alegría?


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