miércoles, 28 de mayo de 2014

Los libros son tímidos de Giulia Alberico

"El tío Rodolfo leía historias de las que emanaba un olor a clavo de clavel mezclado con una infusión que tenía un nombre precioso: kardadé. Las historias que leía Rosinella olían a manzanas porque la estancia de la buhardilla donde me las contaba estaba llena de pequeñas manzanas verdes. Las historias que me contaba mi madre olían a frío: estábamos en el país de la nieve y siempre era invierno, o casi."

Incluso antes de aprender a leer, la pequeña Giulia ya vivía de las historias. Desde pequeña, los libros la han acompañado siempre, de pueblo en pueblo, de la escuela a instituto, a la universidad, a la vida académica, durante todo el camino. Autores e historias se suceden y marcan la memoria de una niña, de una adolescente, de una mujer, que emprende una delicada educación sensorial, incluso moral, desde las páginas que la acompañan.


Para nuestra suerte, lector, Giulia Alberico no tenía un blog en donde reflexionar sobre sus lecturas. Por eso, en Los libros son tímidos, Alberico se eleva por encima de esa reseña individual para contarnos una línea temporal de vida que resulta inseparable de sus lecturas. La autora crece, comprende, descubre y conforma su visión de la vida, incluso su escala moral, acompañada de sus lecturas. Y digo acompañada porque no es exactamente que aprenda de los libros sino que vive con ellos, ella y sus libros se complementan. Y así, por ejemplo, reflexiona sobre la violencia de género o de raza a partir de su lectura pero también de su experiencia. 

"Nunca los he prestado, me gustaba poseerlos. Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar sólo con quien los ha elegido, no les gustan las manos extrañas."

Y no voy a contar más, lector, porque Los libros son tímidos es casi un suspiro (breve, agradable y fuente de alivio) y no deberías leer esta reseña sino comprobar por ti mismo si en realidad Giulia Alberico tiene algo que compartir contigo.

Destaco también, los acertados anexos bibliográficos (obligatorio leer la nota de los traductores) de la edición de Editorial Periférica, toda una guía fácil para seguir las lecturas que menciona la autora a lo largo del libro.

Lector, nadie escribió de manera tan hermosa la bibliografía de su vida.

También te gustará: Una biblioteca de verano

Este libro llegó a mis manos gracias a la acertadísima recomendación de Mientras Leo ¡Gracias!

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Los libros son tímidos

lunes, 26 de mayo de 2014

Prohibido leer a Lewis Carroll de Diego Arboleda, ilustraciones de Raúl Sagospe

El 10 de abril de 1932, una marquesa, un conde y dos barones acudieron en tropel a visitar a Eugéne Chignon con L'Herald des Arcs, un periódico de provincias francés, con la intención de que la joven leyese un pequeño anuncio que aparecía entre sus páginas:

"Prestigioso matrimonio en Manhattan, Nueva York, precisa urgentemente institutriz francesa para su única hija. Se requiere buenas referencias, sin duda, buena educación y, muy importante, imprescindible: CAPACIDAD PARA MENTIR (tanto en inglés como en francés)."

Y es que los encantadores habitantes del pueblecito francés en donde nació y creció Eugene le tienen mucho cariño, pero hace tiempo que la descartaron como institutriz para sus hijos por su terrible tendencia a causar accidentes (especialmente con el té y la porcelana). La joven pelirroja no está muy segura de poder mentir pero decide que Nueva York es una estupenda oportunidad para ella y se embarca rumbo al nuevo mundo tras haber recibido una oferta en firme del prestigioso matrimonio (las buenas referencias francesas han llovido sobre Manhattan). La aventura de Eugene comienza en el barco que la lleva hasta Nueva York y se pone realmente interesante cuando conoce a su alumna, Alice, una maravillosa niña de diez años capaz de recrear el increíble mundo de Lewis Carroll.


Prohibido leer a Lewis Carroll es una estupenda historia de aventuras fuertemente marcada por las influencias literarias de L. Carroll y J.M. Barrie (con acento inglés incluido). Divertidísima, original e ingeniosa, la increíble aventura de Eugéne Chignon, institutriz, desastriz y disimulatriz a tiempo completo, es una lectura recomendable para todos aquellos que disfrutan con lo inesperado y los detalles más excéntricos de las buenas historias. La imaginación de Diego Arboleda, su encanto para construir personajes, y las simpáticas ilustraciones de Raúl Sagospe hacen de esta lectura una experiencia llena de ternura y felicidad.

Un tío escalador de fachadas aquejado de un hambre insaciable desde que fue rescatado del desierto chino, un padre angustiado porque ya casi nadie es capaz de distinguir entre excelencia y magnificiencia, un explorador atípico obsesionado con un huevo de aepyornis, Alice Lidell y Peter Davies, son algunos de los extraordinarios personajes que pueblan las páginas de este viaje literario que recupera sin problemas el encanto de los cuentos más divertidos de principios del siglo XX. Sin duda, una lectura para disfrutar con una sonrisa en los labios y la certeza del descubrimiento de una pequeña joya multicolor.

Lector, ponte el salacot, refresca todo lo que sabes de Alicia y Peter Pan, y ven a explorar las selvas del Manhattan excéntrico y romántico de principios del siglo XX de la mano de la desastriz más encantadora del viejo continente.

También te gustará: Dónde viven los monstruos; Peter Pan y Wendy; El único y verdadero rey del bosque; James y el melocotón gigante

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Prohibido leer a Lewis Carroll

miércoles, 21 de mayo de 2014

Mendel el de los libros de Stefan Zweig

En una de las mesas de un pequeño café de Viena, el café Gluck, Jacob Mendel, un judío de la Polonia rusa, vive sumido en sus libros. De memoria prodigiosa, catálogo andante, su mente certera es capaz de recitar de memoria compendios enteros de libros, autores, ediciones y fechas a todo aquel que va a consultarle. Agasajado por los eruditos europeos, tentado por puestos de bibliotecario en las universidades y fundaciones culturales, Mendel vive ajeno a todo lo que escapa a las hojas de sus libros y catálogos. Hasta que en 1914 estalla la Gran Guerra y el Imperio Austro-Húngaro mira con malos ojos a cualquier ruso emigrado.

"(...) pues Jacob Mendel, aquel judío de Galitzia, pequeño, comprimido, envuelto en su barba y además jorobado, era un titán de la memoria. Tras aquella frente calcárea, sucia, cubierta por un musgo gris, cada nombre y cada título que se hubieran impreso alguna vez sobre la cubierta de un libro se encontraban, formando parte de una imperceptible comunidad de fantasmas, como acuñados en acero."


De nuevo, la elegante y evocadora prosa, profunda y apasionadamente romántica, de Stefan Zweig sale al encuentro del lector para explicarle la pequeña (y a la vez grandiosa) historia de un excéntrico librero de memoria prodigiosa y vida totalmente dedicada a la búsqueda de tesoros literarios y rarezas. El personaje de Jacob Mendel, un envejecido y miope judío de origen ruso que vive en el café Gluck de Viena a principios del siglo XX, se convierte por derecho propio en toda una leyenda de la literatura más carismática sobre libros y lectores. La delicadeza y el encanto de la prosa de Zweig al servicio de una historia profundamente conmovedora por la pérdida (sino no sería Zweig) de semejante sabiduría.

Lector, un buen relato con el que conocer a Stefan Zweig y a Jacob Mendel, por supuesto. Indispensable para los amantes de los libros y las curiosidades bibliófilas.

También te gustará: Viaje al pasado; Carta de una desconocida

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Mendel el de los libros

lunes, 19 de mayo de 2014

La librería más famosa del mundo de Jeremy Mercer

Jeremy Mercer trabaja como periodista de sucesos en el Otawa Citizen y lleva una vida disoluta y desordenada a medio camino de la insensibilidad ante los truculentos asesinatos y otros horrores de la mezquindad humana que contempla en su oficio. Pero cuando publica un libro sobre casos reales y deja en evidencia a una de sus poco legales fuentes, una amenaza de muerte le obliga a hacer apresuradamente las maletas y abandonar Canadá a toda prisa. Y así llega, un gris invierno, a París, con la vaga idea de dedicarse a escribir y el firme propósito de disfrutar de la ciudad. Cuando se queda sin dinero, tiene la suerte de entrar en la legendaria Skakespeare & Company y tropezarse con la generosidad de su propietario, George Whitman. Por aquel entonces, Whitman estaba en la setentena y más excéntrico que de costumbre,  y le ofrece a Jeremy una cama en su librería a cambio de que desaloje a uno de los inquilinos más antiguos e improductivos de la tienda, el poeta Simon. La librería más famosa del mundo es el extraordinario relato de los meses en los que Mercer vivió entre los libros y los peculiares habitantes errantes de la Shakespeare & Company.

"Una resplandeciente lámpara de araña colgaba de un falso techo de madera agrietada; en un rincón, un hombre obeso estrujaba su muumuu color turquesa que estaba chorreando. Una horda de clientes rodeaba el mostrador berreando a la dependienta en una estridente mezcla de idiomas. Y los libros. Había libros por todas partes. Combaban las estanterías de madera, sobresalían de las cajas de cartón, mantenían un equilibrio precario en pilas demasiado altas y encima de algunas sillas. Tumbado en el alféizar de la ventana, un sedoso gato negro observaba la extravagante escena. Os juro que levantó la cabeza y me guiñó un ojo."


If you ever come to Paris
On a cold and rainy night
And find the Shakespeare store
It can be a welcome sight
Because it has a motto
Something friendly and wise
Be kind to strangers
Lest they're angels in disguise

Comidas low cost, botellas de vino a la orilla del Sena a media noche, escritores y poetas viviendo, durmiendo, creando entre las estanterías, una fuente de los deseos, la hora del té, las economías de George,... un millón de historias de protagonistas atípicos hallan asilo temporal en el cruce de caminos que es la Shakespeare & Company, hogar de los creativos sin blanca, orfanato temporal de un romántico convencido de que todavía estamos a tiempo de cambiar el mundo. "Da lo que puedas, toma lo que necesites" es el lema de George Whitman, el actual propietario de la excéntrica librería parisina que tomó el relevo de la fantasía creada por Sylvia Beach en el París de los años 20 y que logró sobrevivir a la censura, a la ocupación nazi y a las cargas policiales del mayo del 68. Un paraíso de los libros cuyos archivos tienen el valor incalculable del paso de sus esporádicos habitantes: las primeras ediciones de Ulises o de Trópico de Cáncer, las estancias de Allen Ginsberg, Lawrence Durrell, Hemingway, Anaïs Nin, y tantísimos otros huéspedes ilustres de la acogedora y caótica librería.

Jeremy Mercer narra con soltura y mucho encanto los meses en los que vivió en la Shakespeare & Company y plasma un romántico retrato de George Whitman y de la vida bohemia y desordenada de los habitantes shakespearianos que compartieron sustento y hospitalidad con él. Si bien se hace evidente para el lector el cariño y la fascinación con la que Mercer habla de esos tiempos (seguramente mitificados), La librería más famosa del mundo no deja de ser un hermoso y nostálgico relato sobre un lugar único regentado por un hombre singular y, para más inri, con el telón de fondo de la mejor literatura anglosajona de todos los tiempos forrando las paredes y escuchando la respiración nocturna de sus habitantes. La picaresca de sobrevivir en París sin dinero, sin techo y sin documentación, la excentricidad filosófica de Whitman, la magia de una librería con personalidad propia o la interminable sucesión de interesantes viajeros literatos, son algunas de las notas de color que ofrece este singular libro de memorias biográficas (podríamos considerarlo así).

En la actualidad, la Shakespeare & Company sigue siendo librería y biblioteca especializada en libros en inglés y sigue ocupando el mismo edificio destartalado en el distrito quinto parisino, con las impresionantes vistas de Notre Dame justo en frente de su puerta; aunque los tumbleweeds (los que viven en la librería a cambio de trabajar en ella algunas horas) ya solo ocupan el primer piso. Aunque George Whitman murió en 2011, su (quizás algo inocente y simplista) visión sobre el comunismo y las posibilidades de cambiar el mundo siguen presente en el legado ideológico y logístico de la actual Shakespeare & Company. 

"Para empezar, me explicó que jamás se había establecido un comunismo real en ninguna parte. Lo de stalin fue una masacre fraudulenta (...) lo de Castro se vio corrompido por un ansia de poder."

"Comunismo significa, sencillamente pensar antes en la humanidad."

"Mira a tu alrededor. Fíjate en las riquezas que ofrece el planeta y en la ínfima cantidad de gente que trabaja sin parar y disfrutando de los privilegios en Europa, Norteámerica y Japón, mientras que el resto del mundo es pobre, pasa hambre y no tiene ni agua potable ¿Te parece bien? La mayoría de la gente ni siquiera se hace esta pregunta. Yo, por lo menos, creo que un mundo más justo es posible."

Lector, un testimonio singular (pero también una mirada tiernísima y romántica) de las interioridades de la librería más excéntrica del mundo y su propietario. Una historia para amantes de la literatura en la que, sorprendentemente, los libros no son los protagonistas.

También te gustará: La buena novela; la librería encantada; La nueva Grub Street

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Os dejo algunas fotos de la Shakespeare & Company





miércoles, 14 de mayo de 2014

La tienda de los suicidas de Jean Teulé

En una metrópolis de un posible futuro cercano, una pequeña construcción encantadora, quizás una antigua iglesia, sobrevive entre enormes rascacielos. Es la tienda de los suicidas, un pequeño y acogedor establecimiento bien surtido de todos los objetos, ideas y sugerencias necesarias para asegurar a los suicidas su eficiente paso al otro mundo. El próspero negocio está regentado por el bien avenido matrimonio Tuvache, Mishima y Lucrèce, orgullosos padres del anoréxico y psicópata Vincent y de la deprimida e insegura Marilyn. Convencidos del horror del mundo que les rodea, se abstienen del suicidio propio por la firme convicción de que sus clientes les necesitan desesperadamente ¿Qué seria de ellos sin una tienda en la que adquirir sogas, venenos, pesos de cemento, espadas samurais o pistolas de un solo uso? Sin embargo, el nacimiento de Alan, el benjamín de la familia va a desbaratar el perfecto equilibro de su negocio en cuanto crezca lo suficiente como para ponerles a prueba con su felicidad innata, su optimismo, sus ganas de vivir y de salvar la vida a los demás.

"-Descubrieron en el brazo de Cleopatra dos mordeduras pequeñas y poco visibles (...).
-Si yo hubiera estado allí, con la serpiente habría hecho unos zapatos preciosos para que Marilyn pueda ir a bailar a la discoteca Kurt Kobain -dice Alan asomando la cabeza por la puerta entreabierta del dormitorio de su hermana."


La tienda de los suicidas en una novela de humor negro, negrísimo, que destaca por la delicadeza de Jean Teulé a la hora de plasmar los sentimientos y estados de ánimo de sus peculiares protagonistas. Divertida y llena de ternura, es una historia que sorprende agradablemente al lector por su originalidad, su excelente narrativa y sus incomparables personajes. Sin duda, al terminar la última página de este libro, la familia Tuvache merecerá un rinconcito en el corazón de los lectores.

Jean Teulé, diseñador, guionista, viñetista y actor, demuestra en La tienda de los suicidas un envidiable dominio de la narrativa y una delicadeza exquisita en cada vertiente del alma cambiante de sus personajes. Desde el encantador y vital Alan, hasta la sensual Marilyn, el enloquecido Vincent, o la extraordinaria Lucrèce, todos los personajes de esta historia están delineados con claridad y sencillez, pero con tal precisión y sensibilidad que traspasan el papel (o la pantalla) y se mueven con soltura en la mente de los lectores. Pese al humor negro y a la temática suicida de este libro, la muerte y los desesperados que la desean pasan por la tienda como personajes anecdóticos hasta que Alan decide decirles "hasta mañana" en lugar de "adiós". Atención a los cuentos que explica Lucrèce a sus hijos antes de dormir, o a la encantadora profesionalidad de la señora con sus clientes:

"-Lo que sé es que el cianuro seca la lengua y produce una sensación desagradable. Así que, en el que preparo yo, añado unas hojas de menta para refrescar la boca... Ésos son los pequeños pluses que ofrece nuestro establecimiento."

Lector, entra en la única tienda del mundo en la que jamás venden a crédito y deja que los Tuvache te expliquen qué demonios es "el kit Turing" y por qué el logo y el nombre de Apple son, precisamente, una manzana. 


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La tienda de los suicidas

lunes, 12 de mayo de 2014

Las puertas de Anubis de Tim Powers

En febrero de 1802, asediado por la derrota del ejército francés a manos del Imperio Británico en Abussir, un poderoso y decrépito hechicero egipcio hace un último esfuerzo por abrir las mágicas puertas de Anubis y conseguir que los antiguos dioses vuelvan al presente con todo su poder. Pero la misión, llevaba a cabo por sus servidores Fikee y Romany a las afueras de Londres, no se completa como es debido y deja tras de si unas secuelas imprevistas en forma de agujeros temporales a lo largo de varios siglos. En 1983, el señor Darrow, un empresario multimillonario aquejado de una grave enfermedad, convoca a Brendan Doyle para una entrevista de trabajo. Darrow está buscando un experto en el poeta y filósofo inglés Samuel Taylor Coleridge para que haga de guía a un reducido grupo de personas que han pagado una fortuna para ser los primeros en viajar al pasado; concretamente a una de las conferencias (los Aereopagitica de Milton) que impartió Coleridge en Londres, en la taberna La Corona y el Ancla, la noche del domingo 1 de septiembre de 1810. Y es que el señor Darrow asegura tener el conocimiento y la tecnología necesarios como para enviarles a todos en un viaje de ida y vuelta al Londres de 1810.



Tim Powers publicó Las puertas de Anubis en 1983 y tuvo un reconocimiento inmediato de la crítica al ser premiado ese mismo año con el Philip K. Dick Memorial Award. La novela es ya todo un clásico entre las obras de ciencia ficción y fantástica, y se considera por algunos editores como una de las historias sobre viajes en el tiempo más elegantes escritas hasta la fecha. La mayoría de críticos coinciden en señalar Las puertas de Anubis como la obra cumbre de Tim Powers y el motivo de que se reconozca al autor como uno de los pioneros del género Streampunk.

¿Novela fantástica, histórica, metaliteraria, thriller o ciencia ficción? Pues todo a la vez. Las puertas de Anubis es la extraordinaria historia de Brendan Doyle, un profesor experto en los poetas del romanticismo que tiene la extraña y peligrosa oportunidad de viajar en el tiempo hasta el Londres de 1810 y conocerlos en persona. Los atractivos de la novela son muchos: la atmósfera dickensiana extraordinariamente documentada y descrita por Tim Powers (desde el callejeo por las calles londinenses de la época hasta las historias más curiosas de los diarios populares); la destreza con la que el autor da vida a personajes y hechos históricos reales (Byron, Coleridge, el duque de Monmouth...) y los hace alternar y actuar con sus propios personajes y hechos ficticios; los constantes e inesperados giros en la trama y las sorprendentes vivencias del protagonista; la naturalidad con la que el autor combina elementos sobrenaturales en la trama como licántropos, hechiceros egipcios, payasos infernales,...; lo bien que encajan todas las piezas del puzle a medida que avanza la historia; la riqueza narrativa, el ritmo sostenido, la elegancia o la precisa sintaxis del autor; etc.

Por todo ello y por mil razones más, Las puertas de Anubis es una novela que se disfruta de principio a fin, que sorprende y deleita a cada página, y que no dejará indiferente ni al lector más purista del género ni a los ajenos a la temática. Una estupenda historia para adentrarse en el Londres más misterioso y romántico de principios del XIX y codearse con un joven Byron y un desorientado Coleridge, con los altos niveles de adrenalina que suponen el estar huyendo de un peligroso payaso maléfico y un ka hechicero con muy malas intenciones. Atención al extraordinario y siempre sorprendente William Ashbless y al encanto de Jacky en busca de venganza contra el malvado cara-de-perro-Joe. 

Lector, una historia extraordinaria que hará que hasta te olvides de respirar mientras leas. Si después sonríes misteriosamente y te recorre un escalofrío cada vez que oigas las notas del Yesterday de los Beatles, no digas que no te he avisado.

También te gustará: Jonathan Strange y el señor Norrell; Elantris

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Las puertas de Anubis

El BookTag del Adiós

Mensajeros de Libros se despide con el encanto y el ingenio de los que siempre ha hecho gala a la hora de moverse por las redes y nos propone el BookTag del Adiós. 


Desde Serendipia le mando un besazo enorme y dos millones de toneladas de gratitud porque pocas veces encuentras un sentido del humor como el suyo, y la delicadeza y cariño con el que siempre trata a los blogueros, ¿a qué sí, compañeros?

Y aunque para mí va a ser un "hasta mañana mismo", aquí va mi BookTag del Adiós para Mensajeros de Libros. Con todo el cariño del mundo:

1. Un adiós triste: El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien

porque siempre he pensado que la despedida de Frodo es la más triste que jamás se ha escrito en la literatura de ficción.

2. Un adiós feliz: Peter Pan y Wendy de J.M. Barrie

porque el niño que nunca quiso crecer no suele estar triste por mucho tiempo: pese a decir adiós él sabe que una nueva aventura empieza en cuanto termina la anterior.

3. Un adiós rabioso: El tipo más raro del mundo de Dereck B. Miller

porque las injusticias siempre te llenan de rabia. Aunque las grandes personas saben canalizar esa rabia de manera útil y provechosa.

4. Un adiós con esperanza: Un lugar afortunado de Loredana Limone

porque no importa cuantas veces digamos adiós, la vida siempre tiene algo mejor esperando a la vuelta de la esquina para nosotros.


jueves, 8 de mayo de 2014

La princesa prometida de William Goldman

"Éste es el libro que más me gusta de todos, aunque nunca lo he leído."

Cuando William Goldman era pequeño, tuvo que guardar cama algunas semanas mientras se recuperaba de una fea pulmonía que lo había mandado al hospital. Durante su convalecencia, su padre, un voluntarioso barbero que había emigrado desde Florín y aún seguía teniendo algunos problemas con el inglés, decide leerle la mejor novela del escritor florinés S. Morgenstern: La princesa prometida. Morgenstern había emigrado a Nueva York y el padre de Goldman había ido a verle una vez; tenía una cabeza enorme, pero escribió el mejor libro de todos los tiempos. Y esa fue la primera vez que William Goldman escuchó la historia de Buttercup y Westley, de Íñigo Montoya y Fezzik, de Vizzini, del hombre de los seis dedos, del malvado príncipe Humperdinck y de todo lo que les aconteció desde que, en una pequeña granja de vacas lecheras, el mozo de cuadras pronunció un "como desees".

Esgrima. Lucha. Torturas. Venenos. Amor verdadero. Odio. Venganzas. Gigantes. Cazadores. Hombres malos. Hombres buenos. Las damas más hermosas. Serpientes. Arañas. Bestias de todas clases y aspectos. Dolor. Muerte. Valientes. Cobardes. Forzudos. Persecuciones. Fugas. Mentiras. Verdades. Pasión. Milagros.

¿Quién puede resistirse a una historia como esta?


Mi preciosísima edición en tapa dura es de MR Ediciones

La princesa prometida es una extraordinaria novela clásica de aventuras que nadie, bajo ninguna circunstancia ni excusa (ni siquiera la de la edad ¿qué excusa es esa? ¡por favor!), debería perderse. Y aunque hayas visto la película de Rob Reiner (una excelente adaptación, sin duda) ya sabes, lector, que el libro te aportará toneladas de magia extra. Recuerda que Goldman solo ha escrito para nosotros las mejores partes y nos ha ahorrado todos esos capítulos tan enojosos sobre la economía de Florín, los derechos de sucesión al trono, las descripciones sobre el equipaje o sobre los festejos de boda. 

Aventura, amor verdadero, humor y algunas observaciones útiles sobre la vida llenan las páginas de este libro original y único pensado para uso y disfrute del lector. Personajes inolvidables, sorpresas y un tono narrativo peculiar con mucho sentido del humor hacen de La princesa prometida una historia que invita al lector a desaparecer del mundo real mientras está viviendo trepidantemente entre estas páginas. William Goldman no solo enriquece la trama con sus prólogos y anotaciones (no te pierdas ni una sola línea, de verdad que merecen la pena) sino que aporta siempre esa nota de ternura, de ilusión y de nostalgia que siempre tiene la complicidad del lector.

Lector, no sé por qué estás aquí, perdiendo el tiempo en leer esta reseñita, cuando podrías estar ya a medio camino de Florín perseguido por un gigante, un maestro de la esgrima y un genio del mal que han raptado a la mujer más hermosa del mundo. 

Agradezco infinitamente a Isi la organización de la lectura conjunta de La princesa prometida en la que participamos el pasado mes de abril; hacía años que había leído este libro pero se me había olvidado lo mucho que lo había disfrutado. Gracias por tus buenas ideas, Isi.

Por si algún despistado no ha visto todavía los banners que diseñó Isi para la ocasión, aquí os los dejo (los originales en FromIsi)




miércoles, 7 de mayo de 2014

Un asesinato algo embarazoso de C. Pérez de Tudela

La vida de Daphne ha cambiado muchísimo en el último año: está felizmente casada con Billy, además de trabajar en la revista In Style tiene sus propios programas de radio y televisión, y aunque sus amigos parecen haberse distanciado un poco de ella (Josh está en la Toscana y Ashley está cuidando de sus innumerables hijos) en realidad acaban siempre al otro lado del teléfono. Todo a su alrededor parece rozar la perfección pero Daphne suele apañárselas muy bien para complicarse la vida ella solita a un ritmo frenético. El día de su primer aniversario de boda, descubre horrorizada que Marion Klein piensa llevar su libro a la gran pantalla; nada menos que las estrafalarias aventuras basadas en su desastrosa vida un año atrás. Por si la noticia no le agobiara lo suficiente, su marido elige precisamente ese momento para decirle que es muy posible que deban mudarse a Barcelona durante un tiempo, una misteriosa nota homicida anónima se cuela en su casa y un médico guaperas le plantea la posibilidad de que probablemente esté embarazada. 


Tras Disparatado asesinato en el Upper East Side, Un asesinato algo embarazoso es la segunda entrega de las aventuras de la locuela Daphne McGraw con el fabuloso telón de fondo de Nueva York como escenario de sus tribulaciones. Para los lectores que ya conocen a la protagonista, se trata de un nuevo caso misterioso que Daphne debe resolver a riesgo incluso de su propia vida. De nuevo, risas, sonrisas y pausas para tomar aliento en una novela tan trepidantemente divertida como su antecesora. 

El encanto de C. Pérez de Tudela es su falta de complejos a la hora de dar rienda suelta a las peripecias (muchas veces enloquecidas y frenéticas) de su peculiar personaje protagonista. A través de una narración sencilla y precisa, el autor desarrolla con buen pulso y a ritmo incansable una original trama de suspense criminal. El resultado es una historia divertida, un thriller distinto a medio camino del chick lit, con algunos giros inesperados, que funciona perfectamente gracias a la peculiar Daphne y a sus exageradas reacciones (en esta entrega agravadas con la excusa de las hormonas del embarazo). Sin duda, una lectura divertida y fresca, de diálogos ingeniosos, que sorprende por su sátira de las novelas policíacas y por la originalidad de sus personajes.

Lector, si ya conoces a Daphne no tengo mucho más que añadir pero, si no la conoces, prepárate porque vienen curvas. 


Esta novela llegó a mí gracias al sorteo y a la lectura conjunta que organizó Raquel Antúnez en Contra los límites. Desde aquí agradezco al autor su encantadora dedicatoria del ejemplar y, a él y a Raquel, el buen rato que me han hecho pasar siguiendo (a la carrera y sin aliento) las pesquisas de la increíble Daphne. 


domingo, 4 de mayo de 2014

Mi madre, Margaret Ogilvy de J.M. Barrie

Cuando David murió a los trece años, en un desdichado accidente, su hermano menor James Matthew Barrie tenía solo seis años. Su madre, Margaret Ogilvy, se metió en la cama con el único consuelo de abrazarse a la ropa de bautizo de David mientras sollozaba desconsoladamente. Barrie recuerda entrar de puntillas en la habitación e intentar hacerla reír, ese es el primer recuerdo real y nítido que tiene de su madre: la sonrisa robada en tiempos de duelo. Margaret siempre fue una mujer frágil y sensible, pese a su sólido buen humor y a su incansable actividad doméstica victoriana (excelente costurera, cocinera, economista, etc.) adolecía de una salud quebradiza que nunca se recuperó del todo a raíz de la pérdida de su hijo mayor. De escasa educación pero ávida lectora de los clásicos, Margaret ve con temor los deseos de su hijo James de convertirse en escritor. Corren malos tiempos para los autores a sueldo de Grub Street y la profesión está algo desprestigiada. Pero Barrie en seguida destaca como columnista y pronto llega el momento de enfrentarse a su primera editorial, siempre con la compañía excéntrica, dulcísima y divertida de su madre, por supuesto.


James Matthew Barrie (1860-1937), escritor escocés, será siempre recordado por ser el genial autor de Peter pan y Wendy, el niño que no quería crecer. Sin embargo, su peculiar universo fantástico siempre estuvo inspirado en su propio entorno familiar, en su más ancestrales recuerdos infantiles; y el centro neurálgico de todo ello era su madre, Margaret Ogilvy. Para Barrie, Margaret fue su pilar vital, su inspiración y su faro en la tormenta; una figura materna omnipresente en su infancia pero también en su edad adulta, cómplice de sus sueños de escritor.

En Mi madre, Margaret Ogilvy Barrie rinde tributo a la persona más importante de su vida. Con su personalísimo estilo, su impecable prosa y su tiernísimo sentido del humor, el autor recuerda la infancia y la juventud de su madre pero también sus rasgos de carácter más pronunciados y cómo todo en el hogar de la familia Barrie giraba siempre en torno a su potente personalidad e incansable actividad. Sin duda, se trata de un libro imprescindible para los incondicionales del autor pero también un breve compendio de recuerdos sobre una mujer que consiguió se excepcional pese a los lastres de su posición socioeconómica y de género en la segunda mitad del siglo XIX. Lo mejor, la prosa de Barrie: brillante, amena, única a la hora de convertir en magia incluso los recuerdos más rutinarios de la infancia. Un libro que bien podría constituir un prólogo o un anexo explicativo de los orígenes del universo de Peter Pan.

"Esa es mi recompensa, lo que he conseguido de mis  libros. Todo cuanto puedo hacer por ella en esta vida lo he hecho desde que era un niño; miro atrás, a través de los años, y no puedo ver nada que haya quedado sin hacer."

Lector, el pequeño tributo de J.M. Barrie a su madre se convierte en un breve libro de memorias retocado por el halo de extrema calidez de la mirada del autor, su inevitable ternura y la belleza inherente a personalísima prosa. 

También te gustará: Peter Pan y Wendy

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Mi madre, Margaret Ogilvy

jueves, 1 de mayo de 2014

Mayo, el mes de los libros sobre libros

Me apunto al mes temático, Mayo de libros sobre libros, que han organizado Laky y Lidia en sus blogs. Ya participé el año pasado y me lo pasé en grande, así que repito.

Para más detalles sobre qué se considera metaliteratura y sugerencias de libros al respecto, consulta las entradas de Laky (Libros que hay que leer) AQUÍ y Lidia (Juntando más letras) AQUÍ.


Aquí iré poniendo mi lista de lecturas y reseña a medida que las vaya publicando:
Mi madre, Margaret Ogilvy, de J.M. Barrie
Las puertas de Anubis, de Tim Powers
La librería más famosa del mundo, de Jeremy Mercer
Mendel el de los libros, de Stefan Zweig
Prohibido leer a Lewis Carroll, de Diego Arboleda
Los libros son tímidos, de Giulia Alberico