lunes, 24 de octubre de 2016

Una detective inesperada, de Kerry Greenwood

A finales de los años veinte del siglo XX, Europa todavía se está recuperando de la Gran Guerra y la perspicaz Phryne Fisher se aburre soberanamente en Londres. Tras aclarar el pequeño misterio de un robo, acepta el encargo de un aristócrata inglés para averiguar algo más sobre las misteriosas enfermedades repentinas de su hija desde que se casó y se trasladó a vivir a Melbourne, Australia. Fisher, que nació y se crió en las calles de Melbourne, lo ve como una señal para volver a casa y emprender una profesión interesante y satisfactoria: la de detective. Acompañada por la doctora MacMillan y las nuevas adquisiciones de una doncella personal y dos hombres para todo, la chispeante Phryne no tardará en escandalizar a la alta sociedad australiana mientras da caza a los criminales más peligrosos.

"-¡Lo sé, querida! Tuvo que marcharse a Edimburgo para estudiar. Los hombres no le permitieron ejercer e incluso trataron de expulsar a las mujeres de la asignatura de Anatomía. ¡Dios los perdone! Ahora leo en los periódicos que quieren volver a expulsarlas de los pabellones, argumentando que ya existe un hospital de mujeres, que es donde ellas deberían ejercer para no perturbar la preponderancia de los hombres en los restantes hospitales. Le aseguro que la estupidez masculina me irrita enormemente. La dedicación de la doctora MacMillan ha debido de ser muy grande para llegar a ser médico."


El año pasado me rendí incondicionalmente a una serie australiana titulada Miss Fisher's murder mysteries. La conocí gracias a la entrada que Paula le dedicaba en su blog Pluma, espada y varita (puedes leerla AQUÍ) y me quedé con las ganas de leer las novelas originales. Pues Siruela ha tenido la genial ocurrencia de editar en castellano la primera entrega de las aventuras de esta auténtica detective en el Melbourne de los años veinte del siglo pasado y los lectores no podíamos estarle más agradecidos.

La principal atracción de esta novela policíaca es, sin lugar a dudas su protagonista, la señorita Phryne Fisher: generosa, desinhibida, inteligente, sin prejuicios y con un sentido de la justicia altamente desarrollado. Phryne es distinta para el canon femenino europeo de su época, pero sabe que puede serlo gracias a su gran fortuna. De orígenes muy pobres, esta detective glamurosa aprecia el dinero y sus lujos precisamente porque su infancia transcurrió en la indigencia. Para complementar el encanto histórico, Phryne se mueve en una Australia marcada por la enorme desigualdad social y de género, todavía a remolque de los aires de cambio de la Europa de después de la Gran Guerra. 

A ritmo de Charlestón, del descorche del champán de los alegres años veinte, la detective topa con los movimientos revolucionarios de una clase trabajadora castigada por el paro y la explotación; pero también con los prejuicios machistas de una sociedad que no quiere a las mujeres en la policía, ni en la medicina, ni en cualquier otro lugar que no sea el interior de sus casas. En relación con esto último, cobra especial protagonismo el personaje de la doctora MacMillan, el caso de los abortos ilegales, el papel de la única agente de policía de Melbourne o la actitud y las reacciones de la propia Phryne (conductora, aviadora, detective, portadora de armas y al día con los métodos anticonceptivos, etc.).

Lector, te encantará que el soplo de aire fresco de este año en novela de detectives venga de los años veinte del siglo pasado.

También te gustará: Un hombre muerto; Aquí hay veneno; Veneno mortal

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Una detective inesperada (en papel)

jueves, 20 de octubre de 2016

20 buenísimas razones para no leer nunca más, de Pierre Ménard

Más de un tercio de los españoles reconoce no leer ni un solo libro al año, quizás porque saben lo peligrosos que resultan esos objetos impresos ¡los carga el diablo!. Leer no va a hacerte más feliz, porque la ignorancia da la felicidad; ni más sabio, porque los libros pueden atesorar mucho conocimiento pero ni una pizca de inteligencia; ni siquiera te harán ligar más o ser más agrable, porque todo el mundo sabe que los bibliómanos se convierten en insoportables esnobs. Aquellos libros que nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia nos aíslan del mundo, revelándonos su vanidad, y a los lectores se nos señala como gente peligrosa porque puede que seamos menos maleables. Y, sin embargo, aprende a temer a los hombres de un solo libro, a Hannibal Lector o a las mentiras de los libros de Historia ¿Por qué no te limitas a escuchar música y te olvidas de leer? La música apela a la sensibilidad y los sentimientos, todo el mundo tiene sentimientos mientras que la inteligencia escasea.

"La frontera entre la pedantería y el esnobismo es más fina que el papel de biblia. Como el bibliómano se cree superior a todo el mundo, no deja de manifestarlo aquí y allá, y el muy bellaco enseguida pretende no frecuentar a nadie más que a otros congéneres de la élite."



Cuando me llevé a casa 20 buenísimas razones para no leer nunca más pensé que sería un libro de humor. La mini biografía del autor me lo pintaba como un jovencito algo repelente —seguramente debido a su manía de leer a los clásicos (este inciso es una ironía que me ha contagiado el libro de Ménard)— pero con mucho sentido del humor. Y sí que hay toneladas de humor, de ironía y de sarcasmo entre estas páginas pero también verdades muy tristes que me han dejado algo melancólica al terminar algún capítulo. Por ejemplo, en el capítulo titulado La lectura impide el éxito profesional, Pierre Ménard explica que a Henry Miller le echaron del trabajo por leer en él y que todos los sabios acaban tarde o temprano en la pobreza más absoluta. Se te dibuja la sonrisa a medida que el autor intenta convencernos de la ruina de la lectura hasta que piensas en la situación actual, en todos los amigos sabios que han tenido que marcharse del país para poder trabajar, en la fuga de cerebros, en la pérdida de todos esos lectores (de medicina, de filosofía, de botánica, de economía...) que han tenido que emigrar por la miseria. Y se te borra la sonrisa. ¿No leas y tendrás trabajo en España?

No era otra la intención del autor que la de disparar verdades espantosas sobre la inteligencia, el olvidado arte de pensar y el legado cultural de los libros, disfrazadas de divertidísimas cargas contra el pernicioso vicio de leer. Quien tenga criterio, que las disfrute y, si no, tonto el que lo lea. A menudo, los lectores recalcitrantes se sentirán cómplices de las diatribas de Ménard, se reirán, sufrirán el sarcasmo o asentirán, porque saben que muchas veces leen para escapar de una realidad que resulta insoportablemente fea. Otras veces, se indignaran o discreparán. Pero de eso se trata, ¿verdad?, de no quedarnos indiferentes, de que los libros nos susciten que nos hagamos preguntas.

Lector, no importa lo mucho que despotrique Pierre Ménard, sé que nosotros vamos a seguir leyendo.


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lunes, 17 de octubre de 2016

Crónicas de Nueva York, de Maeve Brennan


Maeve Brennan (Dublín, 1917 - Nueva York, 1993) estudió literatura y se quedó a vivir en los Estados Unidos pese a que toda su familia volvió a Dublín, tras la finalización del mandato diplomático de su padre. Fue entonces cuando se afincó en Nueva York y convirtió Manhattan en su hogar. Brennan empezó colaborando en la revista de moda Harper's Bazaar y fue redactora y crítica literaria en The New Yorker durante los años dorados del periodismo neoyorquino. Y fue en esta prestigiosa revista, en su sección The talk of the town, bajo el extraño seudónimo de The Longwinded Lady, donde publicó entre 1953 y 1968 las sensacionales crónicas urbanas de la ciudad que nunca duerme. En esta Crónicas de Nueva York, espléndidamente editada por Ediciones Alfabia y con el bellísimo prólogo de Isabel Núñez, se recogen algunas de esas fabulosas crónicas, pequeños retratos de la ciudad y de sus habitantes sorprendidos en las actitudes más cotidianas.

Isabel Núñez dice de Maeve Brennan en el prólogo de Crónicas de Nueva York:

"Brilló en la sociedad neoyorquina por su inteligencia y su ingenio, pero también por su estilo. Tal vez Truman Capote se inspiró en ella para su Holly Golightly en Desayuno con diamantes (...). Aunque en un requiebro misógino, Capote habría suprimido el cerebro de su personaje: en su aspecto y su caprichosa actitud vital, Brennan era Holly, pero además era una intelectual, una escritora obsesionada por la precisión (...)."

Maeve Brennan contemplando un escaparate de Nueva York, fotografía que podría haber inspirado al personaje de Holly Golightly, interpretado por Audrey Hepbrun, en la película de Blake Edwards, Desayuno con diamantes (1961).

Crónicas de Nueva York, y el lector la percibe con claridad a veces en la elección de los adjetivos, otras en el gesto de un personaje, en la contemplación de una escena neoyorquina... Una precisión que otorga singularidad, sofisticación y belleza a la narración, al paisaje al drama o la comedia que protagonizan en ese breve momento sus personajes. En esta serie de instantáneas de la ciudad y sus -iba a decir flora y fauna- habitantes, el lector encontrará narraciones llenas de humor, algunas de tristeza y melancolía, otras de ironía y sarcasmo, pero todas ricas en matices y enmarcadas por la belleza de una prosa que, pese a los tintes periodísticos de la época (o quizás precisamente por ellos), resulta envolvente y evocadora. La maestría de Maeve Brennan no solo recae en su capacidad de retratista glamurosa y en la psicología de sus personajes y paisajes urbanos, sino también en la riqueza de su lenguaje y la elegancia de su léxico.

Crónicas de Nueva York es un libro luminoso por el don de la autora para inundar de claridad incluso el acontecimiento más trivial al dotarlo de especial significación, aunque a veces esa claridad esté teñida por la nostalgia, el humor o la tristeza. 56 crónicas, retratos elegantes y exóticos, sofisticados y extravagantes, a través de la increíble mirada de Maeve Brennan.

Lector, para desayunar en el Village de Maeve Brennan, en una época en la que los periodistas del New Yorker tenían poco que envidiar a los escritores más elegantes y sofisticados del momento. 

Este libro llegó a mí gracias a la estupenda recomendación de mi amiga Zazou en Bibliomanías y otros desvaríos.


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Crónicas de Nueva York

jueves, 13 de octubre de 2016

Musashino y otros relatos, de Kunikida Doppo

"El altiplano de Musashino se extiende entre las prefecturas de Tokio y Saitana y queda rodeado por tres ríos: el Tama, por el sur; el Ara, por el noreste; y el Iruma por el noroeste. (...) pero nuevamente se transformó en bosque en la era Meiji (1868-1912), momento en que es descrito por Doppo."

Por los hermosos bosques caducifolios de Musashino, con el rumor de fondo de los ríos y la presencia ocasional y amable de algún campesino con sus animales, pasea un joven que ha dejado atrás la ciudad. Su otoño melancólico, su belleza invernal o incluso los primeros brotes de una primavera serena, pasan ante los ojos atentos de su paseante. La belleza de Musashino impregna la vida misma, cura las heridas del alma y se convierte en paz. En palabras de Margarita Adobes, autora del magnífico prólogo de esta edición de Musashino, Kunikida Doppo en estas páginas "saborea la belleza atemporal de la cotidianidad".

"27 de noviembre
Esta mañana, de la lluvia y el viento de anoche nada queda, un sol luminoso sale. De pie, en la colina de detrás de casa, un blanquísimo monte Fuji se yergue sobre la cordillera. Aire puro, espíritu cristalino. Realmente, una mañana de principios de invierno. En acequias rebosantes de agua, sombras arbóreas invertidas se proyectan."


Autor: Kunikida Doppo
Editorial: Chidori Books
Traductores: Javier Camacho de la Cruz y Andrea Subirá Mora
Colección: Grandes Clásicos
Formatos: Papel, epub, mobi
Precio: 6,00 - 17,00 euros

Kunikida Doppo (1871-1908) fue un escritor y poeta japonés que habitualmente se enmarca en el movimiento naturalista nipón, aunque avisa Margarita Adobes que resulta complicado encajarlo en un solo estilo... o quizás no tan complicado; porque cuando se trata de Musashino (publicado por vez primera en 1901) el lector se descubre paseando bajo los frondosos y oscuros árboles de un romanticismo apasionado. Doppo no solo estudió literatura inglesa en la universidad sino que jamás contradijo los principios románticos de William Wordsworth (1770-1850), cuya esencia brilla pura entre las líneas de Musashino. Es este relato un poema en prosa, una prosa poética, donde ser humano y naturaleza convergen con una belleza refulgente y pura. Doppo combina distintos géneros narrativos —leyendas de mapas, las bellísimas entradas de un diario, fragmento de un relato de Iván Turguénev o un poema de Wordworth, recuerdos, fragmento de una carta, etc.— para ir tejiendo la hermosa tela de araña que atrapa a la persona en una naturaleza que le ofrece consuelo. 

La edición de Chidori Books, con traducciones de Javier Camacho Cruz y Andrea Subirá Mora, recoge, además de Musashino (reconozco que es mi preferido, que me sobrecogió su belleza), otros relatos del autor: El viejo Gen, protagonizada por un anciano frágil, golpeado una y otra vez por las más temibles desgracias, por la pena y la tristeza, pero que todavía no ha perdido la generosidad de ofrecer su corazón de nuevo; Carne y patatas, el relato más divertido de todos (al menos, en su inicio, aunque no puedo decir más al respecto para no cometer pecado de spoiler), en donde el lector se acerca a la faceta más política de Doppo y a sus disquisiciones entre ideales y realidad; 

"Hay diferentes tipos de aburrimiento, pero dos en particular son especialmente abominables y trágicos. El primero consiste en cansarse de la propia vida; el segundo consiste en cansarse del amor. Los hombres tienden naturalmente a cansarse de la vida, y las mujeres tienden a cansarse del amor. Una cosa lleva a la tristeza, la otra lleva a la ira."

Diario de un borracho, con un protagonista débil pero aferrado a sus convicciones morales pese a la crueldad de su madre y a la pérdida de sus seres más queridos; y La puerta de bambú, una pequeña historia en la que solo una frágil puerta de cañas bambú separa dos concepciones distintas del mundo y de la moralidad, pero quizás también de la suerte y del destino.

Lector, Musashino no es solo una oportunidad de conocer algo más de la literatura japonesa de siglos pasados, es uno de los textos más hermosos de la literatura universal. 

También te gustará: El ganso salvaje

Puedes comprar un ejemplar, en papel o en digital, en la página de la editorial:

lunes, 10 de octubre de 2016

Un año en los bosques, de Sue Hubbell

Sue Hubbell, inconformista, crítica con un gobierno que sigue financiando la guerra de Vietnam con sus impuestos y hastiada de conducir una hora diaria para llegar a su empleo de bibliotecaria aburrida, decide cambiar de vida drásticamente. Su hijo se ha marchado a la universidad y sabe que a ella también le ha llegado el momento de volar. Su aventura empieza en una pequeña cabaña en los bosques de las montañas Ozarks, sur de Misuri, en el Medio Oeste de los Estados Unidos. Allí a prenderá a vivir de nuevo, en plena naturaleza, como apicultora; una vida por debajo del umbral de la pobreza y, sin embargo, más rica que nunca. Sin perder nunca su sentido del humor, corta leña para el invierno, repara su camioneta herrumbrosa, cuida de un montón de enjambres (recoge, procesa, comercializa y distribuye su propia miel), cría gallinas, se prepara ensaladas y pasteles con lo que le da su pequeño huerto y la naturaleza circundante, acoge visitantes aprensivos con las serpientes,... Sue Hubbell, buscadora incansable de la felicidad, parece haberla hallado en esta forma de vida casi salvaje, una rutina exigente que, sin embargo, le concede el regalo de poderse sentar al final del día a contemplar una naturaleza exuberante, generosa y fascinante desde la puerta de su cabaña en el bosque.

"Durante los últimos doce años he aprendido que los árboles necesitan espacio para crecer, que los coyotes cantan junto al arroyo en enero, que en el roble solo se puede clavar un clavo cuando está verde, que las abejas saben más que yo sobre la fabricación de miel, que el amor puede convertirse en tristeza y que hay más preguntas que respuestas."


Esta ha sido, sin duda, mi mejor lectura de este verano, y eso que las he tenido excelentes. Me ha encantado la experiencia de Sue Hubbell, narrada en primera persona, con mucho humor y mucho feelgood, por su propia protagonista. De la mano de esta bióloga, entramos en la paz frondosa de los bosques Ozarks y nos perdemos en su silencio, en la observación de sus fascinantes habitantes (casi ninguno humano). 

Hubbell relata con mucho sentido del humor y valentía sus primeros años de adaptación en esta frontera moderna de la civilización. Reflexiona sobre lo que ha dejado atrás y las tareas titánicas a las que se enfrenta en su día a día, pero sabe que al final de la jornada le esperan sus perros, un jardín a las puertas del bosque en donde contemplar los más hermosos pájaros y la belleza salvaje de lo que la rodea. Hubbell comprende la relatividad simbiótica de su mundo en la araña que se come a los saltamontes que amenazan sus cultivos pero que le fastidia cuando atrapa y devora a sus abejas; o en la víbora ratonera que vive en su gallinero y que le hace el favor de mantenerlo libre de ratones pero que se convierte en un problema cuando empieza a comerse los huevos y a matar a los polluelos. Todo en el delicado equilibrio natural tiene su sitio, incluso ella, que al cortar árboles enfermos otorga más espacio a los robles para crecer sanos y fuertes, que en el lugar de la tala deja espacio para la aparición de nuevos y diminutos ecosistemas.

"Al ser humana, soy una gran entrometida: manipulo, altero, modifico. Eso no es ni bueno ni malo, sólo humano, de la misma manera que la serpiente que come ratones y mosqueros sólo es serpentina. Pero, al ser humana, tengo un tipo de mente que me permite reconocer que cuando manipulo y altero cualquier parte del círculo hay repercusiones en el conjunto."

Un año en los bosques es un libro maravilloso que recomiendo sin reservas; por la voz fascinante y divertidísima de Sue Hubbell, por la belleza de los bosques y las montañas Ozarks, por la aventura infinita en la que se convierte la vida de la autora y por la delicadeza y la inteligencia de su mirada sobre todo lo que la rodea.

Lector, te encantará.


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Un año en los bosques

jueves, 6 de octubre de 2016

Ilusionarium, de José Sanclemente



Hoy sale a la venta en librerías la nueva novela de José Sanclemente, economista, periodista y escritor barcelonés con una sólida trayectoria en los medios de comunicación y fundador de eldiario.es. Y el título ya promete, Ilusionarium. Pero es que si veis el vídeo de Pau Sanclemente sobre la novela y escucháis hablar al autor, os empezareis a preguntar si este señor es ilusionista hipnotizador porque os entran unas ganas enormes de salir corriendo a por el libro. Os lo dejo aquí, por si sois valientes:


Cuenta José Sanclemente que mientras escribía esta novela viajó a sus escenarios para documentarse —los escenarios de la magia en Las Vegas, Nueva York, París y Barcelona— y estudió un año de introducción al ilusionismo para descubrir qué había detrás de cada truco por qué los espectadores querían ser engañados. Ilusionarium no solo promete una vibrante trama de suspense, intriga, desapariciones, misterios y trucos de magia sino que también aporta un genial paralelismo que nos concierne a todos los ciudadanos occidentales de este siglo XXI: los medios de comunicación y el poder tienen las mismas habilidades para engañarnos que los prestidigitadores. Sanclemente comenta en el vídeo de presentación que a veces vamos por la vida como cuando asistimos a un espectáculo de magia, sabemos que nos van a engañar, pero igualmente vamos. 

Solo conocía a José Sanclemente como periodista y porque me gustaban los artículos que publicaba en su blog (Entre medios), por sus reflexiones claras y precisas sobre la información, el oficio y los medios. Pero el Ingeniero llegó un día a casa con la primera de sus novelas, Tienes que contarlo, y desde entonces es un lector entusiasta de las aventuras policiacas del inspector Julián Ortega y su compañera, la joven periodista Leire Castelló. Ilusionarium no pertenece a la saga de los casos de Julián Ortega pero Sanclemente vuelve a entrelazar investigación y periodismo en una trama tan fascinante que hipnotiza.

Si te ves capaz de descubrir el truco, no te pierdas la presentación de Ilusionarium, el próximo lunes 17 de octubre. Os dejo aquí la información:
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lunes, 3 de octubre de 2016

Un hombre muerto, de Ngaio Marsh

El joven periodista Nigel Bathgate viaja en tren con destino a Frantock, la casa de campo de sir Handesley, donde ha sido invitado por vez primera a pasar un fin de semana de relax y entretenimientos triviales. Nigel acompaña a su primo, Rankin, un disipado gentlemen que mantiene un affaire con, la bonita pero cabeza hueca, señora Wilde, pese a que Rosamund sigue enamorada de él. Cuando llegan a su destino, el joven recibe la grata sorpresa de que, además de los Wilde y Rosamund, pasará el fin de semana en Frantock con la encantadora Angela North. Aunque el fin de semana promete ser divertido y emocionante, todo se torna en tragedia: el juego de asesinatos que ha preparado Handesley quizás no sea tan ficticio como prometía al principio de la velada. El sorprendente inspector jefe Alleyn, de Scotland Yard, será el encargado de desentrañar los misterios de Frantock.

"Nigel subió al asiento del copiloto y casi al instante se quedó sin aliento, víctima del concepto extremadamente progresista que la señorita North parecía tener sobre la aceleración. (...)
—¿Alguna vez ha jugado a los asesinos? —preguntó.
—No, ni tampoco a los suicidas, pero estoy aprendiendo —respondió educadamente Nigel."


Si hace poco reseñaba Veneno mortal de Dorothy L. Sayers, hoy le toca a otra de las grandes damas del misterio del siglo pasado, Ngaio Marsh (Nueva Zelanda, 1895-1982) de quien la siempre estupenda editorial Siruela ha tenido a bien recuperarla en castellano para nosotros con esta preciosa edición. Marsh escribe con encanto, ingenio y mucho sentido del humor, sobre un fin de semana en la idílica campiña inglesa que de repente empieza a ser demasiado emocionante para sus protagonistas.

El encanto de Un hombre muerto reside, sin duda, en lo ingenioso de su prosa, en sus brillantes personajes y la gracia de sus diálogos y en el estupendo sentido del humor de la autora. El inspector Alleyn tiene carisma y ese punto de excentricidad que tanto nos gusta a los lectores de Agatha Christie y sir Arthur Conan Doyle; hay romance incluido, trama secundaria de espionaje, y la sospecha de que sabemos quién es el asesino pero no logramos imaginar cómo lo hizo. Una novela de suspense, al más puro estilo whodunit, con el charming añadido de esa época de entreguerras y el dolce far niente de los británicos en sus casas de campo.

Lector, otro bombón de Siruela imprescindible para conocer a una de las grandes damas de la edad dorada de la novela de misterio del siglo pasado. Ah, y la excelente traducción es de Alejandro Palomas. 

También te gustará: Veneno mortal; Aquí hay veneno

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