lunes, 30 de enero de 2017

Esnobs, de Julian Fellowes

Edith Lavery, la única hija de un matrimonio bien posicionado económicamente, no solo es bastante guapa sino que es tan lista como para comprender que le pesan las ambiciones de su madre. La señora Lavery parece haber contagiado a su hija con sus sueños de grandeza de pertenecer algún día a la aristocracia inglesa. Por eso, cuando el duque Broughton se enamora de Edith ésta cree que por fin va a ver cumplidos esos sueños. El pobre duque, un simplón de corazón de oro, no solo tendrá que vencer la oposición de su conservadora familia ante sus planes de matrimonio sino que tendrá que lidiar con la resistencia de todo su mundo. No es que las costumbres y modales de la clase alta y de la clase aristocrática inglesas sean diferentes en absoluto -incluso la primera suele tener más dinero que la segunda-, es que el mundo de los títulos nobiliarios está cerrado herméticamente para cualquiera que no pertenezca a él por nacimiento. No importa que estén en la última década del siglo XX, las reglas en la Corte no han cambiado apenas desde el medievo. Y aunque Edith sabe que puede enfrentarse a todos ellos y salir vencedora, empieza a no estar tan segura de que merezca la pena el premio.

"Y así aprendió la primera lección de por qué Inglaterra no ha tenido revoluciones, de qué es lo que ha puesto fin a tantas carreras, desde la de la reina de Eduardo IV hasta la de Ramsay MacDonald, a saber: que la manera de enfrentarse con un advenedizo problemático es dejarle entrar en el club, hacer de él un converso con el celo de los conversos y el tiempo hará de él un convencido más papista que el Papa."


Julian Fellowes es actor, director y guionista, ganador de un Oscar al Mejor Guión Original por Gosford Park y creador de la serie Downton Abbey. Para los seguidores de esta serie no será ninguna sorpresa si les comento que Esnobs es un retrato agudo y pormenorizado de la alta sociedad británica. Pero además, esta novela, inglesa hasta la médula, es una divertida comedia sobre el extraño zoológico que constituyen las clases altas y aristocráticas de Gran Bretaña incluso en tiempos de Tony Blair. 

Esnobs es una lectura para pasarlo bien curioseando por las altas esferas y reírse de sus excentricidades, su hipocresía o su falta de sentido común. Y no es que el resto de la sociedad contemporánea sea mejor (simplemente es distinta, y además no tanto), es que el juego del esnobismo es común a todas las personas, sin importar su extracción social o su cuenta bancaria. Lo mejor de este libro de Julian Fellowes son sus cómicas reflexiones sobre la sociedad inglesa y sus estupendos personajes: el encantador narrador, amigo de la protagonista; la suegra de Edith, tan carismática que resulta fascinante; el cuñado, tan imbécil que despierta odio; la autenticidad de algunos secundarios; etc. Edith, la protagonista, no es en absoluto un dechado de gracia con la que el lector empatice al instante -más bien sucede todo lo contrario con ella, que el lector tiene ganas de gritarle por su falta de sentido común e indecisiones- pero sí que constituye un punto de vista genial para echarle un ojo al cerradísimo club de los aristócratas ingleses y seguir con interés el experimento de introducir en su exclusivista seno a una foránea más inteligente que ellos. 

Lector, te lo vas a pasar bien con los modales pomposos, los apodos ridículos, el juego de los nombres y toda esta pandilla de esnobs. Muy recomendable para los que adoran las novelas genuinamente inglesas. 

Si no recuerdo mal, esta lectura llegó a mis manos gracias a la recomendación de la siempre acertada Ana González Duque.


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miércoles, 25 de enero de 2017

El libro de la madera, de Lars Mytting

En Noruega, Emergencias obliga por ley a todos los hogares a tener una fuente alternativa de energía a la electricidad porque cuando están a 40Cº bajo cero y se va la luz, una estufa de leña puede salvarte la vida. Por supervivencia, por cultura, por tradición, por recursos, cortar madera para leña de consumo doméstico es "tan noruego como el esquí de fondo, el salmón ahumado y el bacalao". La exuberancia de sus bosques, su conciencia de repoblación (árbol cortado es árbol plantado), la tecnología punta en la fabricación de estufas de combustión limpia, pasando por ejercicios para eliminar el estrés o una cuestión de autoestima para los jubilados, el arte de talar, serrar, cortar, desramar y preparar la leña forma parte esencial de la vida noruega. Lars Mytting, en este libro lleno de encanto, de naturalidad y de naturaleza, guía al lector en un placentero y relajante recorrido desde los bosques hasta la chimenea, pasando por las herramientas necesarias, las técnicas de apilado, el secado y todos los secretos de la madera y de quienes la trabajan con paciencia y cariño.

"La pila de leña nunca te gastará una broma. No pierde valor en la Bolsa. No se oxida. No te pedirá el divorcio. Se limita a estar ahí, y siempre hace lo mismo: aguarda el invierno. Es una cuenta de capital que te recuerda el trabajo invertido. Cuando lleguen las gélidas mañanas de enero, los leños te harán evocar esos días de primavera en que cortaste, partiste y apilaste la leña, y te cubriste la espalda para el invierno. Recordarás aquel bulto retorcido que no cedía ante el hacha. Verás el leño que metiste atravesado y que derrumbó la pila entera. Vaya, otra vez tú... pero ha llegado el invierno y te vas a las llamas."


La edición de Alfaguara es preciosa y el texto a dos tintas va acompañado por las fotografías originales de Lars Mytting en color.

El libro de la madera es lo que cuenta su título, un ensayo sobre la madera. Va sobre cortar leña, la mejor manera de hacerlo, las herramientas adecuadas, el arte de apilarla (y que no se caiga la pila), las estufas convenientes, el secado ideal, refranes y dichos sobre la leña (atención chicas solteras, para elegir marido nada más profético que observar cómo maneja su motosierra), tipos de madera, etc. Un libro sobre leña que ha arrasado en Europa con el título de Norwegian wood (Hel Ved en su noruego original), y que en diciembre ya iba por la segunda edición en España (Alfaguara lo publicó en noviembre). Sí, un libro sobre leña.

¿Dónde está el secreto? os preguntareis ¿Por qué tantos miles de lectores han caído fascinados a los pies de este hermoso libro? No es novela, no es ficción, no es una historia, no es trepidante, ni siquiera tiene otro protagonista aparte de la madera. Pues no sé cuál es su secreto, ojalá lo supiese. Lo único que sí sé es lo muchísimo que he disfrutado con esta lectura. Me ha dado paz, tranquilidad, me ha infundido optimismo y me ha hecho olvidar la mezquindad del género humano cada vez que tenía que lidiar con infraseres en las fiestas de Navidad (algunos de vosotros los llamáis cuñados y demás parientes). Este libro ha sido mi Navidad, la mejor lectura de 2016 con diferencia. 

Quizás porque Lars Mytting narra con fluidez, con gracia, con encanto. Quizás porque sus claras y bonitas explicaciones sobre la madera resultan hipnóticas. Quizás porque consigue transportarte a los densos bosques noruegos y finlandeses, acercarte a aquel espíritu de Henry David Thoreau en Walden, te mece suavemente con el acompasado ritmo del hacha al caer, el olor de la savia nueva y la resina, el chisporroteo de la chimenea... 

Sea cual sea el misterio, entiendo que El libro de la madera esté arrasando en ventas en medio mundo (aún está por ver si Spain is different o no) porque el hechizo de la naturaleza, la llamada de los bosques, que tan bien pronuncia Lars Mytting, regala momentos de placentera lectura y pacífica evasión en un tiempo en el que el mundo quizás no fuese mejor pero sí que se respiraba bien en él.

Lector, para curiosos excéntricos en busca de paz.

Nota: El problema, después de leer algo así, es que te quedas triste al cerrar el libro por última vez. Me ha gustado tanto que después me costó que otra lectura me atrapase.
Nota (II): Cuentan en Alfaguara que El libro de la madera ha sido el ganador del British Book Industry Award al Mejor Libro de No Ficción del Año.

Esta lectura me la recomendó Silvia Broome

También te gustará: Un año en los bosques

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El libro de la madera (en papel)
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lunes, 23 de enero de 2017

Oskarbi 21, recopilación de relatos bidasotarras

Oskarbi 21 es una recopilación de relatos de autores que viven en Irún y en la comarca del Bidasoa. En sus primeras páginas, reflexionan estos escritores que en el presente resulta mucho más sencillo sentirse acompañado en los viajes de escritorio y que de ese compañerismo nació la idea del libro de relatos bidasotarras. Para el lector foráneo, como es mi caso, resultará no solo un ejercicio de curiosidad para encontrarse con nuevas voces literarias sino también un placentero paseo por el Bidasoa y su entorno, a menudo envuelto en nieblas, Hondarribia en su desembocadura, por el barrio de Behobia, por la lluvia norteña, por la historia de ciudad fronteriza y aduanera que siempre fue Irún hasta la llegada de los tratados de la Unión Europea...

"Tú, lector, lo que ahora mismo sostienes en tus manos es un libro de relatos, enmarcados todos ellos en la comarca del Bidasoa (...). Porque, al fin y al cabo, la riqueza cultural de nuestro entorno siempre ha sido y será algo muy característico de nuestra tierra. Una riqueza cultural de la que queremos formar parte activa."

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Relatos policíacos, de terror, de aventura, de amor, de nostalgia, de infancia... En Oskarbi 21 puedes encontrarlos de todo género y descubrir a nuevos autores, muy distintos entre sí, todos con su peculiar estilo y ganas de contarnos buenas historias. Entre mis favoritos está 1943, el relato de Virginia Gassull, sobre una operación de rescate de la Red Comète —la organización de civiles que durante la Segunda Guerra Mundial ayudaba a los fugitivos, sobre todo pilotos aliados, a escapar de los nazis y cruzar fronteras de vuelta a Londres— que refleja muy bien la valentía, la tristeza y la desesperación de las mujeres y hombres que constituyeron la resistencia organizada de los territorios ocupados por fascistas y nazis, que contribuyeron a la victoria de los aliados. También me ha gustado especialmente Cuento de invierno, de Fernando García, una versión muy especial del cuento tradicional de Caperucita roja, con una Caperucita repelente y odiosa y un cazador tan carismático que se merece una buena novela negra para él solito. Y me han encantado los dos relatos que cierran la recopilación, ¡Feliz cumpleaños Andrés!, de Carlos Ollo, y La ruina, el eco y la sombra, de Miguel Campion.

Encuentras en Oskarbi 21 pequeñas perlas también, como la reflexión socio-política y económica de Luis Sagüés-Errandonea en la introducción a Patatas a la irunesa; o la inquietante atmósfera y la idea de La bestia, de Noelia Lorenzo; O ese aire de fábula de Los cuervos de la última estantería, de Roman Huarte, que se torna párrafo a párrafo en una historia gótica estupenda, muy al estilo de Edgard Allan Poe; o ese sutil leer entre líneas de Tiempo menguante, de Javier Gil Diez-Conde, que dice tanto con tan poco; o las situaciones reales, que no los personajes, como avisa su autor, de Ertzainas, de Edward Rosset. 

Indice 
Os dejo imagen del índice para que podáis curiosear qué escritores participan y el título de todos los relatos. 


Los libros de relatos son perfectos para aquellas temporadas en las que los lectores invencibles disponemos de poco tiempo de lectura continuada, porque nos permite coger y dejar el libro cuantas veces sea necesario sin perder el hilo, saltando de historia en historia en cada ocasión. Y a veces nos enamoramos de un relato, de un estilo, de un paisaje, y no podemos evitar encontrarnos con nuestro favorito. En mi caso, mis preferencias —por esas manías mías del feelgood que tan bien conocéis— se han decantado sobre el relato de Laura Balagué, Ejercicios de aversión, autora a la que ya conocía por sus estupendos Vestidos de novia y Las pequeñas mentiras, y por su blog Niu de Mones. En Ejercicios de aversión, Laura vuelve a hechizar al lector con los pequeños detalles de la vida más cotidiana, las manías y fobias (casi encantadoras) de su protagonista, la promesa de misterio y una narración que subyuga por su sentido del humor de mar de fondo y el paisaje agradable y bello de Hondarribia, su parador y sus calles históricas de ciudad fronteriza.

Lector, buenos relatos para viajar en el tiempo con el rumor de fondo del Bidasoa.

También te gustará: Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café; Cuentos para gente impaciente; 50/30 Historias para el camino

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Oskarbi 21

miércoles, 18 de enero de 2017

Saga Dreaming Spires, de Victoria Álvarez

En el Oxford de 1903 sigue siendo un enigma la identidad de los editores del periódico Dreaming Spires, una publicación que aborda los misterios paranormales de su época desde el método científico y la investigación tecnológica. Pocos saben que los responsables son el profesor Alexander Quills, un gentlemen científico de corazón bondadoso tristemente marcado, Oliver Saunders, un universitario huérfano de melenas larguísimas, alma de poeta y facilidad para los idiomas, y Lionel Lennox, un apasionado aventurero, saqueador de tumbas de moral flexible. Pese a la disparidad de sus caracteres, o precisamente por ello, los tres amigos se dedican a la investigación de misteriosos acontecimientos relacionados con espíritus, fantasmas o cualquier otro fenómeno sobrenatural. En Tu nombre después de la lluvia, los integrantes de Dreaming Spires viajan a Irlanda para desentrañar el extraño comportamiento de una banshee en el castillo del clan local; en Contra la fuerza del viento cruzan el Atlántico para descubrir qué pasó con la tripulación maldita que naufragó en el Mississipi durante la Guerra de Secesión. Pero todo detective acaba por encontrar su Moriarty a la vuelta del caso más complicado, y cuando Quills, Saunders y Lennox descubren el oscuro y terrible secreto de quien se ha convertido en su enemigo, el antagonista sale de entre las sombras y se convierte en una peligrosa amenaza mortal que les dará caza en El sabor de tus heridas.

"Pero ya ve cómo somos los hombres, señora O'Laoire: unos regalan ramos de rosas a sus prometidas, otros les ponen anillos de oro y piedras preciosas en los dedos... Yo le ofreceré a la mía un espíritu de cientos de años de antigüedad, un heraldo de la Muerte que hará palidecer de envidia a Aibhill, la banshee que ha poseído mi futura familia política desde los tiempos del rey Brian Boru." (Tu nombre después de la lluvia)

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Tu nombre después de la lluvia, Contra la fuerza del viento y El sabor de tus heridas son tres novelas de aventuras tan estupendas y singulares como sus respectivos y maravillosos títulos. Viajes, misterios, investigaciones, peligros, suspense, fantasmas, amor, asesinatos... una trama que mantiene el interés de principio a fin y unos personajes que enamoran por su autenticidad, su valor y sus arrebatadoras personalidades y complejos pasados. 

"—¿Y dice que le gusta encerrarse en la biblioteca durante días enteros?
Es un bicho raro insistió Jemima. Lo más raro que he visto nunca. ¿Qué chica de su edad querría pasarse las horas muertas rodeada de mamotretos cubiertos de polvo?
Bueno, que algo resulte peculiar no quiere decir que tenga que ser raro replicó Oliver. Y que sea raro no tiene por qué ser malo. A mí me parece que en el mundo hay demasiadas personas iguales. Siempre me han llamado la atención las cosas especiales." (Tu nombre después de la lluvia)

Victoria Álvarez, además de vivir en el Oxford de principios del siglo XX y venir a visitarnos en su máquina del tiempo de vez en cuando, está aquejada por la incurable enfermedad del romanticismo; su delicada y hermosa afección puebla esta saga de vestidos vaporosos del color del alma de sus protagonistas, heroínas trágicas a pie de un acantilado, amores desgarradores y malditos, tormentas épicas, naufragios misteriosos, monstruos góticos, pistolas llamadas Carmilla y un sinfín de guiños que hubiesen hecho las delicias de la pandilla de Villa Diodati. Porque Victoria sabe entretener con sus historias —¿no es ese el fin último de la literatura?— sin perder el sentido del humor, el ingenio y un preciso y admirable equilibrio entre la aventura trepidante, la emoción dramática y los misterios sobrenaturales.

"Creo que es lo más entretenido de ser amigo de un escritor: poder reconocer cada una de sus obsesiones en sus historias." (Contra la fuerza del viento)

Las tres novelas de Dreaming Spires no solo cuentan con una ambientación excelente en lo que respecta a las coordenadas temporales de su siglo y a sus costumbres sociales —atención al profesor Quills, el perfecto caballero— sino que también plasma las modas que imperaban por entonces en Inglaterra (ahora diríamos "tendencias", ¿verdad, querida Jane Jubilada?) como la arqueología, la egiptología, el espiritismo y los fenómenos paranormales (reminiscencias del larguísimo período victoriano), todo ello profundamente marcado por la preocupación de progreso científico, de los avances tecnológicos, que trajo consigo el nuevo siglo. 

"Es cierto que ni tú ni yo somos un paradigma de moralidad, pero ¿quién lo es realmente en los tiempos que corren" (...) La gente se empeña en dividir el mundo entre el bien y el mal, sin darse cuenta de que lo más interesante está en el filo de la espada." (El sabor de tus heridas)

A estas alturas de esta desdichada reseña ya habréis notado mi entusiasmo por esta trilogía magnífica. Con la saga Dreaming Spires he tenido la suerte de conocer a una autora de prosa apasionada, elegante, precisa, de tono uniforme y rico léxico (perdón por la receta), capaz de hacer disfrutar al lector de aventuras e investigaciones de misterios paranormales al más puro estilo Julio Verne (¡Ah, ese viaje en globo!) o R. L. Stevenson (¡Ah, esos corsarios burlando el bloqueo secesionista!); con una trama inteligente y sin trampas, un ritmo sostenido y apoteósicos clímax (atención la situación límite de Ailish en Tu nombre después de la lluvia, o la de Alexander en El sabor de tus heridas, por ejemplo); de personajes inolvidables, de esos que te dejan un poquito huérfana cuando llegas al final de la última novela, concienzuda y generosamente caracterizados; y un romanticismo tan extraordinario que dejará boquiabiertos hasta a los fans de Cumbres borrascosas (entre los que me cuento).

Lector, una de las lecturas que más recordarás haber disfrutado. 

Nota (I): Me pregunto —entiéndase este inciso como locura transitoria de quién lo escribe— si Victoria Álvarez, historiadora del arte y especialmente enamorada de la literatura del siglo XIX, decidió situar Dreaming Spires fuera de la época victoriana para dar alas a sus protagonistas femeninas; la fuerza, la actitud y las posibilidades de Verónica, Amber, Aislish o la señorita Stirling (por no mencionar a un sinfín de secundarias magníficas) se hubiesen visto encorsetadas por el puritanismo y la censura de esa época anterior. O quizás, simplemente, su máquina del tiempo la convenció para que diera rienda suelta a su imaginación en el marco de una época que invitaba a ello: un principio de siglo, un inicio de futuro, en donde se abrían los horizontes humanos y espirituales de la mano de la ciencia; a principios del siglo XX aún todo parecía posible. Me ha encantado la fuerza de estas mujeres que son doncellas en apuros en la misma medida en la que los personajes masculinos son caballeros en apuros; y que son tan rescatadas/rescatadoras como sus compañeros. 

Nota (II): Simpatiquísimos el cameo de Picasso, el préstamo del invento del espintariscopio para el profesor Quills, el viaje en globo... admirables la conferencia telefónica en Karlovy Vary y las bien documentadas adaptaciones de hechos históricos para que encajen a la perfección en la trama principal.

Decidí leer los tres libros de Dreaming Spires de Victoria Álvarez porque durante una cena, en El Bosc de les Fades, me los recomendó Ana González Duque. Gracias, Ana, tenías toda la razón cuando me prometiste que me encantarían.

También te gustará: Por no mencionar al perro; Jonathan Strange y el señor Norrell

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Tu nombre después de la lluvia (Dreaming Spires 1)
Contra la fuerza del viento (Dreaming Spires 2)
El sabor de tus heridas (Dreaming Spires 3)

lunes, 16 de enero de 2017

Reto Serendipia Recomienda 2017: Elige tus lecturas

Ya tenemos aquí la lista con todas vuestras recomendaciones para la segunda parte del Reto Serendipia Recomienda. 

Ahora se trata de que decidáis qué tres lecturas os apetecen leer este año de entre todas las que habéis recomendado y las añadáis a la entrada que hicisteis para apuntaros al reto. Os agradecería que a medida que hicierais las reseñas de las lecturas las enlazarais a esa misma entrada.

Recordad que el mínimo son tres lecturas pero que no hay máximo.

Si hacéis clic sobre los títulos de los libros recomendados podréis acceder a sus reseñas.

Os pido, por favor, que reviséis bien la lista y me digáis si hay errores u omisiones de algún tipo.

¡Muchas gracias por vuestras magníficas aportaciones!

Aquí tenemos la lista final:

Margari, de Mis lecturas y más cositas
Con los ojos de una niña de doce años, de Janina Hescheles
El niño pájaro, de Juan Manuel Peñate
El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez

No solo leo
Un lugar donde olvidarte, de José de la Rosa
La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, de Santiago Posteguillo
Un faro en la oscuridad, de Fernando M. Cimadevila

Estefanía Álvarez, de Mis libros y otras historias que me gustan
El tutor, de Robin Schone
Princesa, de Patricia Shuterland
Caminos cruzados, de Paula Ramos

Moria, de Lectura de buhardilla
El dios asesinado en el servicio de caballeros, de Sergio Sánchez Morán
Querido Atticus, de Karen Harrington
La última judía, de Diana Talarewitz

Keren Verna
Ánima, de Wajdi Mouawad
La soledad de los perdidos, de Luis Mateo Díez
Salón de belleza, de Mario Bellatin

K, de Sueños prohibidos
Los peces de la amargura, de Fernando Aramburu
La Wycherly, de Ross Macdonald
El cuaderno azul, de James A. Levine

Zaskya Benítez, de Mi mundo entre libros
Sigue lloviendo, de Alice Kellen
El seductor, de Alice Clayton
Frío, de Laurie Halse Anderson

Geni Núñez
El libro de los veranos, de Emylia Hall
Días de menta y canela, de Carmen Santos
Fantasmas en el corazón, de Cecilia Sanmartín

Rocío, de Mis apuntes de lectura
El ladrón de niebla, de Lavinia Petti
Flores para las ánimas, de Silvia G. Coillard
Náufragos, de Susana Martín Gijón

Nitocris, de Un libro en un tris
El sarcófago de Menkaura/El código secreto de Dios, de Gonzalo Peña Castellot
Los misterios de la gata Holmes, de Jiro Akagawa
Agatha escribía con sangre, de Mariano F. Urresti

MaraJss, de Déjame leer en paz
Todos iremos al paraíso, de José Ángel Mañas
La habitación de los niños, de Valentine Goby
Sé dónde estás, de Claire Kendal

Valquiria, de Un libro tras otro
La última cazadora, de Elizabeth May
Las carreras de Scorpio, de Maggie Stiefvater
Paper princess, de Erin Watt

Francisco Portela, de Un lector indiscreto
Niño, tigre, soldado, de Alfredo de Braganza
La galería de los susurros, de Teresa Hernández
Maximilien Heller, de Henry Cauvain

Miss Bingley y Miss Hurst, de Las inquilinas de Netherfield
El último duelo de Évariste Galois, de Francisco J. Sánchez Lizón
Un hombre muerto, de Ngaio Marsh
Patricia Brent, solterona, de Herbert George Jenkins

Anuca, de Tejiendo ideas
Un refugio en Katmandú, de Ángeles Ibirika
Encantadas, de David Aceituno y Esther Gili
Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher

Cristina Fairchild, de Mi burbuja de historias
La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina
Willow, de Julia Hoban
Blancanieves debe morir, de Nele Neuhaus

Laky, de Libros que hay que leer
La menorah de Petra, de Carlos Díaz Domínguez
El faro del silencio, de Ibon Martín
El rumor de las folías, de Yara Medina

Descubriendo relatos
Micro, de Michael Crichton y Richard Preston
El iniciado, de Louise Cooper
El ruiseñor, de Kristin Hannah

Lu, de Cuando los libros hablen
Postdata: ¿quién eres?, de Julie Buxbaum
Firmado, Abril, de Paula Ramos
Zodíaco, de Romina Russell

Lidia Casado, de Juntando más letras
Un perro, de Alejandro Palomas
El dueño de las sombras, de Care Santos
Cada noche, cada noche, de Lola López Mondéjar

Marta Parpar, de Placeres para ti
Las tres heridas, de Paloma Sánchez-Garnica
El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh
La ciudad de los ojos grises, de Félix G. Modroño

Lorena, de A hablar de mi libro
Una madre, de Alejandro Palomas
El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh
Delirio, de Laura Restrepo

Reportera literaria
Los interesantes, de Meg Wolitzer
Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland
Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes

Tatty, de El universo de los libros
El azul entre el cielo y el agua, de Susan Abulhawa
Canfranc, última estación, de Javier Fernández Delgado
La chica de las fotos, de Mayte Esteban

Maria O.D., de Idilio en la oscuridad total
Cinco panes de cebada, de Lucia Baquedano
El principio del placer, de José Emilio Pacheco
Donde habitan los ángeles, de Claudia Celis

Anka, de Everybody is going crazy
Falsas apariencias, de Noelia Amarillo
Hyde, de David Lozano
Misión hippy, de Tessa Martín

Lorena Pardo, de La batería de libros
Nada, de Carmen Laforet
Saga Valeria, de Elisabet Benavent
El libro de jade, de Lena Valenti

Laia, de The books gate
Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer
Bloodlines, de Richelle Mead
Te daré la tierra, de Chufo Llorens

Ariel Romero, de Misterios de escritora
Desde el mar, de Cristina Selva
Odio la vainilla, de Merche Maldonado
Sueño de cristal, de Marta Sebastián Pérez

Janet Gaspar, de Libros, anime, manga y vida
El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia
La canción de Annie, de Catherine Anderson
Nada, de Janne Teller

Adella Brac
El elemento, de Ken Robinson
Una rosa en invierno, de Kathleen Woodiwiss
El tributo, de Holly Black

Neus, de Sin libros no soy nada
Un extraño en mis brazos, de Lisa Kleypas
El amante, de Nicole Jordan
Talos de Esparta, de Valerio Massimo Manfredi

Pedro, de El búho entre libros
Del color de la leche, de Nell Leyshon
El carbonero, de Carlos Soto Femenía
La muerte abrió la leyenda, de Alejandro M. Gallo

Marisa G., de Books & Co.
El olvido que seremos, de Héctor Abad
Nochebuena, de Nikolái Gógol
La balada del abuelo Palancas, de Félix Grande

Margaramon, de Libros, exposiciones, excursiones...
Un hotel en ninguna parte, de Mónica Gutiérrez
El librero Vollard, de Pierre Péju
Mientras sorprendan los días, de Sara Mañero

JuD, de Las hojas del desván
Un refugio en Katmandú, de Ángeles Ibirika
¿Y si de verdad te quiero?, de Victoria Vílchez
Ardiente verano, de Noelia Amarillo

Drozadal/Daniel, en Atrapado por los libros
Todo está en nada, de Amelia Cobos
Los asesinos lentos, de Rafael Balanzá
El club de la escalera, de Sergio Vila-Sanjuán

Rastreador de palabras
97 maneras de decir te quiero, de Jordi Sierra i Fabra
La isla de Bowen, de César Mallorquí
El enigma de la dama afgana, de Francisco M. Marín

Nhay, en A cinco voces
El falso príncipe, de Jennifer A. Nielsen
Las reglas del olvido, de Isabel Garzo
Amanecer rojo, de Pierce Brown

viernes, 13 de enero de 2017

Ganadora del Sorteo "Cumplidores del Reto Recomienda 2016"

Y la ganadora del sorteo de un ejemplar de La casa del espejo, de Vanessa Tait, es...

Sorteo Recomienda 
Lecturina

Muchas felicidades. Envíame tu dirección postal al correo del blog o por Twitter, por favor.

Y a los demás, gracias por participar en el Reto Serendipia Recomienda.

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Has cumplido el Reto Serendipia Recomienda 2016?

A continuación detallo la lista de las personas que han cumplido el Reto Serendipia Recomienda en 2016. Por favor, si alguien lo ha cumplido y no aparece en la lista, no dudéis en avisadme. 

Janet Gaspar, en Libros, anime, manga y vida
Tensy Gesteira, en Lecturafilia
Lidia Casado, en Juntando más letras
Lecturina, en No solo leo
Miss Bingley y Miss Hurst, en Las inquilinas de Netherfield
Laky, en Libros que hay que leer

Entre estos cumplidores del reto más recomendable de la blogosfera sortearé este libro:


Espero que os guste. La semana que viene sabremos el ganador. Os dejo también el número con el que participáis en el sorteo de random.org:

1. Janet Gaspar
2. Tensy Gesteira
3. Lidia Casado
4. Anuca
5. Moria
6. Reportera literaria
7. Lecturina
8. Las inquilinas de Netherfield
9. Laky

Gracias y suerte.

lunes, 9 de enero de 2017

D. E. Stevenson y la literatura feelgood

Cuando tropecé en Twitter con el proyecto de Carla Bataller Estruch, Adopta una autora, no dudé ni un solo segundo en el nombre de la autora que me apetecía adoptar. Tenía que ser D. E. Stevenson porque ella es uno de los principales pilares de la literatura feelgood de mediados del siglo pasado y, para mí, un referente que siempre tengo sobre la mesa y en el corazón cuando estoy escribiendo novela.


Dorothy Emily Stevenson nació en Edimburgo, en noviembre de 1892, y se dedicó a escribir durante toda su vida, pese a que su padre —primo de Robert Louis Stevenson— no veía con buenos ojos que una mujer tuviese estudios universitarios o se dedicase a una profesión tan liberal. Uno de los rasgos más interesantes de su bibliografía es el intenso marco histórico que varía dramáticamente a lo largo de su carrera como escritora; porque si bien sus primeros libros son publicados en la década de los veinte y los treinta del siglo XX, es a mediados de siglo cuando aparecen sus mejores obras. Y es entonces cuando se destila la esencia del verdadero feelgood, en esa Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial y de los posteriores años cincuenta.

La literatura feelgood tiene su época de esplendor en esa Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial con autores como P. G. Wodehouse, Stella Gibbons, Dorothy L. Sayers, A. G. Macdonell, James Herriot, Frank Baker, E. M. Delafield, etc. y, por supuesto, con la decisiva aportación de D. E. Stevenson. Una tradición de género literario que hundía sus raíces en los inicios de ese mismo siglo y a finales del XIX, con autores que se desmarcaron de la literatura de Virginia Wolfe, D. H. Lawrence o James Joyce, por ejemplo, para seguir senderos más ligeros y algo raros para la época, como E. F. Benson, Earl Derr Biggers, George Barr MacCutcheon, Winifred Watson, o Arnold Bennett, entre otros. 

Pese al contexto de guerra, o quizás precisamente por él, los lectores disfrutaban con unas historias en las que apenas sucedía gran cosa, pero en las que brillaba el sentido del humor, el optimismo y la esperanza. En un país castigado por los bombardeos de la Luftwaffe, sometido al bloqueo marítimo, con fuertes restricciones energéticas, de productos de primera necesidad, y cartilla de racionamiento, los británicos necesitaban llegar a casa y relajarse, olvidarse de la dura realidad que les rodeaba. No solo pasaban penurias y peligros, vivían entre ruinas o se dejaban la piel en el esfuerzo bélico, sino que además habían sufrido la pérdida de familiares y amigos y tenían a sus seres queridos en el frente.

En esas coordenadas históricas, las novelas de D. E. Stevenson ofrecían distracción, simpatía y, por qué no, esperanza de recuperar algún día los agradables detalles de la vida cotidiana. A menudo ambientadas en la campiña inglesa, transportaban al lector a la paz y el bienestar de un placentero paseo por el campo, una buena taza de té junto a la chimenea y la mejor de las compañías. Stevenson bien puede compararse con otras escritoras británicas que publicaron en el mismo período y con similar maestría, como Barbara Pym, Penelope Fitzgerald o Muriel Spark, por ejemplo. Con las tres tiene en común una prosa inteligente y aguda, el genial sentido del humor —más amable, menos sarcástico o ácido, en el caso de D. E. Stevenson— y unas protagonistas femeninas atípicas por su independencia y su resolución. Personajes como la señorita Barbara Buncle o las cuatro hermanas Grace permanecen por siempre en la memoria de los lectores, se las recuerda con una sonrisa y con la nostalgia que dejan en nosotros las buenas lecturas.

Este artículo forma parte de la iniciativa Adopta una autora.


Para más referencias:

martes, 3 de enero de 2017

La aventura del abrigo amarillo, de Adela Torres "Daurmith"

A finales de una desapacible mañana de invierno de 1889, el doctor John Watson pone rumbo a Baker Street para visitar a su amigo Sherlock Holmes. Llevan algunos meses sin verse porque la vida de casado del doctor, su consulta siempre llena, y los casos de Holmes —Watson no ha dejado de seguirlos a través de la prensa— les han mantenido a ambos extremadamente ocupados. En cuanto Holmes deja entrar a su compañero en sus habitaciones sabe que algo extraordinario le ha ocurrido, algo que va a requerir de su atención. Pocas veces el famoso e infalible detective se equivoca y esta no es una de ellas; Watson trae consigo un misterio amarillo de dueño desconocido y gusto dudoso: el abrigo que se convertirá en la pieza clave de la nueva investigación del sabueso londinense.

"La escena que me recibió era curiosa incluso para las bastantes relajadas costumbres que imperaban en Baker Street. El aire estaba tremendamente viciado, toda la salita inundada de acre humo de tabaco. Sherlock Holmes estaba de espaldas a la puerta, medio tumbado en el suelo, enfundado en su batín color ratón y rodeado de papeles."


Tropecé con esta novela corta en Twitter, por casualidad, cuando encontré a Daurmith charlando con una de mis libreras preferidas, Silvia Broome. En su perfil descubrí esta portada tan bonita y la promesa de un pastiche clásico de Sherlock Holmes. Y como estaba en cama, con gripe —eso dijo el médico, yo me sentía como si tuviese la peste negra y estuviese a las puertas de la muerte—, pensé que no podía tener mejor ocasión y compañía que el famoso detective y la luz prodigiosa de la pantalla de mi kindle (cuando tus ojos están fritos por la peste cuesta mucho leer en papel). No podría haber tenido mejor compañero en mi lecho doliente. 

Y además de descubrir una novela corta entretenidísima, que os recomiendo mucho (incluso aunque no tengáis la peste), descubrí que Daurmith, o Adela Torres, además de ser una excelente y nostálgica escritora —que en realidad vive en el Londres de finales del siglo XIX— es simpática y encantadora.

Ya sabéis que un pastiche literario es una imitación de diversos elementos de la obra de un autor con el objetivo de asemejarse al original. En este caso, Adela Torres recrea con mucha gracia y gran acierto los famosos personajes de Arthur Conan Doyle, pero también su Londres, sus escenarios, sus casos, su atmósfera y hasta (casi casi) su tono narrativo, de manera que el resultado bien podría pasar por otra de las aventuras de Sherlock Holmes y John Watson. Creo que no hace falta ser un erudito en Conan Doyle o en el canon holmesiano para disfrutar sin reservas de este caso del excéntrico detective. Me ha encantado la prosa precisa de la autora, su toque británico, su léxico totalmente adecuado a la época y al lugar, la historia ingeniosa y la sensibilidad y el respeto con los que trata a los personajes. Pero sobre todo, me lo he pasado en grande con una nueva aventura de Sherlock y Watson, que de eso se trata. Y he sobrevivido a la peste negra, que tampoco está nada mal. 

Lector, te va a encantar. Y no te pierdas las tomas falsas del final, son geniales.


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La aventura del abrigo amarillo